16 de marzo de 2014

El Comunicado de Una Voce Costa Rica

Quisiera escribir unas líneas sobre el comunicado oficial de Una Voce Costa Rica que hemos leído en las noticias, pero sin prolongarme demasiado (aunque la cuestión pueda o no ameritarlo).

Primeramente quisiera señalar que el motivo del comunicado no parece en absoluto limitarse desde el vamos a la sola descripción de la situación de UV Costa Rica, sino que más bien parece haber sido diseñado para ir más allá de la denuncia (porque fundamentalmente es la crónica de una denuncia), para terminar justificando la asistencia de estos fieles a los Sacramentos de la FSSPX.
Así, lisa y llanamente.

No opinaré sobre los hechos que nos describe tan minuciosamente el autor, primero porque lamentablemente no es nada nuevo que sucedan tales cosas, y segundo, porque parece estar todo dicho. Portazo tras portazo.

De todas maneras, enfocándonos más en el análisis del comunicado, en seguida detectamos toda una serie de claros indicios sobre quién -o quiénes- escriben, con qué intención y evocando qué situaciones ajenas para fundamentar los argumentos que esgrimen.

Desde el comienzo, el comunicado toma forma de un manifiesto. El subtítulo "A los Católicos Perplejos de Costa Rica y Amigos del Exterior" evoca inequívocamente aquella famosa "carta abierta" de Mons. Lefebvre, en cuyo eco el redactor de Una Voce ha querido explícitamente hacerse lugar. Podríamos discutir concienzudamente el contenido de esa carta-libro, distinguiendo y cortando y quemando la mala de la buena cizaña, pero es un trabajo que ya han hecho otros y que yo no haría mejor en menos tiempo. El punto primordial está bien claro: un filo-lefebvrista sentado ante la máquina de escribir.

No es ninguna novedad que una interesante parte de los integrantes de la FIUV (sobre todo en los capítulos locales) son filo-lefebvristas o fácticamente lefebvristas -es decir, que ocasionalmente asisten a sus Misas, eventos, etc. De esto, sacad vuestras propias conclusiones.

Luego están aquellas famosas palabras del gigante alejandrino, obispo santo, Atanasio. La cita de sus escritos son el claro reflejo de la mentalidad del autor: " Ellos, entonces, poseen los templos. Vosotros, en cambio, la tradición de la Fe apostólica. Ellos, consolidados en esos lugares, están en realidad al margen de la verdadera Fe, en cambio vosotros, que estáis excluidos de los templos, permanecéis dentro de esa Fe". Una cita que hacen eternamente suya los apologetas de Lefebvre: los modernistas tendrán los templos, pero nosotros tenemos la verdadera fe. En otras palabras, el autor del comunicado-manifiesto está explícitamente dividiendo aguas ("ustedes", "nosotros", los unos herejes, los otros ortodoxos), destruyendo por completo cualquier base de entendimiento. Y entonces arribamos indefectiblemente al capillismo lefebvrista típico.

La tesis se confirma con las últimas líneas. Todo lo anterior parece haber sido un prólogo justificativo para la acción siguiente: asistir a la FSSPX. Porque el filo-lefebvrista podrá ser más o menos diplomático con las palabras, pero en los hechos, generalmente no considera el Novus Ordo tan válido como el Vetus (y si es que lo considera válido). Aquí hay una falla grave en el sentire cum Ecclesia, en la obediencia y en la humildad; esto parecerá un argumento de un progre o neocon chupamedias del francisquismo juanpablista, pero muy en el fondo no es más que el reflejo de la verdadera y profunda grieta que quizás no estemos viendo, que va más allá de ideologías, encajes y guitarras desafinadas. No seremos ni los primeros ni los últimos en sufrir la obediencia (la prueba de ello es la heroica obediencia de cantidad de santos), pero el eje de la cuestión es justamente ese: sacrificarse por Cristo sufriendo las injusticias.
¿Por que acaso no dice nuestro Señor en el Getsemaní "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados", y luego "Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos"?
Porque muchos hablan del sentimentalismo, pareceres, subjetividad individual y pura libertad de conciencia, pero cuando se acabó lo que se daba (así sea un derecho divino), largan todo. Muchos citan también, cual Funes el memorioso, numerosos cánones del Derecho Eclesiástico, pero luego olvidan jurisdicciones. And so on.

Y esto sigue siendo honestidad sin complejos. Saludos en Cristo.

15 de marzo de 2014

Ejercicios ignacianos para pastores luteranos

Les invito a leer este artículo del 2008 que tiene un punto central muy relevante: la exposición clara, sin eufemismos, omisiones o "palabras bonitas" sobre de la fe católica en el marco de ejercicios espirituales predicados a un grupo de pastores luteranos.

Los ejercicios estuvieron a cargo de un sacerdote de la FSSPX. Creo que no está demás aclarar -para algún lector desprevenido- que no compartimos las posturas, dichos, alocuciones, propaganda y demás expresiones, pronunciaciones y enunciaciones de la Fraternidad. Sin embargo, cuando la aciertan, la aciertan y hay que aprender de estas rectas acciones de apostolado.
La Fraternidad de San Pío X, en conflicto con el Vaticano por reformas, organizó espectaculares Retiro y Ejercicios Ignacianos en la capital letona de Riga en abril de 2008. Entre los participantes: el Arzobispo luterano de Riga. (kreuz.net)
Fr. Karl Stehlin
El P. Karl Stehlin en Polonia.
Del 20 al 25 de abril, el P. Karl Stehlin, superior del distrito de la FSSPX para la Europa del Este, predicó un retiro en Letonia. El sitio web del distrito alemán de la FSSPX hizo un informe sobre este acontecimiento el 17 de mayo de 2008.
Siete laicos participaron, pero también once clérigos protestantes e incluso la máxima autoridad de la comunidad luterana de Letonia, el Arzobispo de la Diócesis luterana de Riga.
En sus homilías del Retiro Ignaciano, el P. Stehlin predicó sobre el Santo Sacrificio de la Misa, sobre la Madre de Dios, sobre la gracia divina, sobre los siete sacramentos y la una Iglesia que es sola santificante.
Durante el retiro se trató diferentes temas de fe y vida religiosa.
Los pastores luteranos afirmaron que habían pedido un [sacerdote] tradicionalista porque los encuentros ecuménicos con los representantes oficiales de la Iglesia católica consistían a menudo en palabras bonitas, buenos conversadores sin contenido y sustancia alguna en sus palabras.
Muchos dijeron que habían recibido la impresión de que los católicos por estos días están más bien dispuestos a imitar a los protestantes. 
Fr. Karl Stehlin

Catedral Evangélica Luterana de Riga, Letonia.

Misa celebrada en rito romano tradicional por la FSSPX durante la peregrinación a Vadstena en Suecia, dentro de una iglesia luterana. Las iglesias luteranas de Escandinavia, Dinamarca y los países bálticos conservan en su mayoría su altar mayor medieval y las imágenes.
Mientras tanto, uno de los pastores dijo: "Estamos buscando la Verdad, para esclarecer muchas de las ambigüedades y contradicciones dentro de nuestra propia fe protestante."
Querían aprender la auténtica doctrina de la Iglesia católica [romana]. Pero esa doctrina sólo sería claramente predicada hoy por clérigos tradicionalistas:
"Estos no son buenos conversadores ecuménicos sin espinas, sino que predican claramente el auténtico depósito católico de la fe", dijo uno de los pastores luteranos.
De acuerdo al sitio web, la gratitud de los participantes fue inmensa: "Los pastores dijeron que les encantó particularmente el método de San Ignacio de Loyola, que les abrió acceso a la Sagrada Escritura".
Los pastores luteranos y el arzobispo fueron también tocados por la Mariología predicada por el P. Stehlin: "Con gran intensidad y piedad presenciaron también el rito católico de la Misa [de rito tridentino] (sic)."
El ardiente deseo de plenitud de la Verdad estaba claramente presente entre ellos, declaró el P. Stehlin.
Luego del Retiro Ignaciano, el P. Stehlin recibió la noticia de que uno de los participantes se había convertido a la Iglesia católica.
El Arzobispo regional luterano de Riga, líder de la entera comunidad de Letonia pidió al P. Stehlin que vuelva pronto y predique sus retiros ignacianos a un grupo más grande de letones católicos y fieles protestantes y pastores luteranos.
El Retiro en Riga (Letonia del Mar Báltico) tiene una historia anterior. Ya en noviembre de 2006 el P. Stehlin había predicado retiros ignacianos para pastores luteranos en la vecina septentrional Estonia.
Uno de esos pasotres presentes en noviembre de 2006 era de Letonia. Fue particularmente tocado por la Mariología y al final declaró: "¡Encontré a mi Madre!".
Luego de eso el contacto y la comunicación con él se perdieron, pero hace algunos meses el P. Stehlin recibió una invitación suya para ir a Letonia y predicar sus ejercicios a un grupo más grande de pastores luteranos.

Fuente: http://www.sspxasia.com/Countries/World/NewsArchive.htm

10 de febrero de 2014

Antes de reformar: comprender el significado

Traducimos a continuación el artículo de hoy de New Liturgical Movement.

¿Es conveniente para el sacerdote recitar todos los textos de la Misa?
Por PETER KWASNIEWSKI


En discusiones sobre liturgia uno siempre escucha algo como lo siguiente: "Concedido, las cosas fueron muy lejos, pero tienes que admitir que había algunas cosas en la Misa antigua que necesitaban cambiar. Sacrosanctum Concilium pedía cambios y expidió algunas verdaderas (aunque modestas) directivas -y quizás en una futura revisión del Misal Romano tradicional estas mejoras puedan hacerse."

Hoy en día me gusta preguntar siempre (y si estoy en la escena, lo hago) exactamente qué cambios tiene la persona en mente que cree que serían mejoras. Con pocas excepciones, los argumentos en favor de cambios en el texto del Misal, las rúbricas o las ceremonias no encuentran convicción en aquellos que entienden (y por tanto aman) el significado de esos textos, rúbricas o ceremonias. En este punto de mi vida, tras una larga experiencia de conocer y amar la liturgia tradicional in su pureza de doctrina, expresividad poética, conmovedor simbolismo, fácil integración del clero, la gente y los músicos, y (no menos) infalible psicología y pedagogía, tiendo a tener las más serias dudas sobre cualquiera de las "mejoras" propuestas que sugiere la gente. Tales "mejoras" serían obtenidas al costo de dañar la integridad litúrgica del rito, un costo demasiado elevado para pagar por ganancias discutibles.

Mi punto de vista no fue siempre así. Hubo un tiempo, años atrás, en que pensaba que la Misa antigua podía ser mejorada en este sentido o el otro. Por ejemplo, creía que era bastante evidente que el sacerdote no debería andar repitiendo las antífonas o las oraciones que la gente o la schola ya estaban cantando. Había leído expertos liturgistas que afirmaban que esto había resultado de la influencia de la Misa rezada sobre la Misa cantada, y que juzgaban una redundancia superflua; una suerte de sutil clericalismo que requería del sacerdote hacer todo o si no "su Misa" no estaría completa. Recuerdo haber discutido en un foro que durante el Gloria y el Credo el sacerdote no debería recitar el texto y luego sentarse, sino cantarlo con el pueblo, estando todo el tiempo de pie junto a ellos.

Pero ya no estoy más de acuerdo con los expertos racionalistas. He podido ver la belleza y la sabiduría en el desarrollo que llevó a la recitación personal del sacerdote de todos los textos en el usus antiquor de la Misa cantada; y aunque un artículo corto no puede hacer justicia al tema, quisiera ofrecerles algunos pensamientos disparadores con la esperanza de que los lectores (especialmente sacerdotes) se unan a la conversación por medio de comentarios.

Porque el sacerdote se para frente al altar in persona Christi, él se sitúa en persona del "todo Cristo", cabeza y cuerpo. Realiza gestos y recita oraciones ya en la dirección de Cristo a los fieles, la mediación descendente de las cosas sagradas, como en la dirección de los fieles a Cristo, el ofrecimiento ascendente de dones y oraciones. El momento de perfecta asimilación a Cristo el Sumo Sacerdote viene en el momento de la Consagración, cuando el sacerdote habla como si no fuera otro que Cristo Mismo, cuyo ícono viviente e instrumento es, en efecto: Hoc est enim Corpus meum . . . Hic est enim Calix Sanguinis mei . . .

La identidad ministerial del sacerdote es así consumada y escondida dentro de singular y perfecto sacerdocio ontológico de Jesucristo. Pero cuando el sacerdote dice en viva voz Nobis quoque peccatoribus, allí está representado a la gente, a los miembros del cuerpo místico de Cristo -porque en la cabeza de este cuerpo no hay pecado, mientras que en sus miembros hay imperfecciones que deben ser superadas para hacer su reincorporación definitiva. Por lo tanto, en su propia identidad sacramental el sacerdote representa a todo Cristo, cabeza y cuerpo, y es conveniente que mantenga este rol de completa representación desde el comienzo hasta el final -desde el comienzo de la Misa, haciendo reverencia delante del altar en humildad y confesión, hasta el final, bendiciendo a la gente y haciéndoles recordar de la sublime Encarnación del Verbo, plenum gratiae et veritatis. El dramático simbolismo de la liturgia no admite interrupción ni mensajes contradictorios.

Con esta verdad en mente, queda más claro por qué la Divina Providencia permitió que continuara la práctica de que el sacerdote recite la Misa entera -todos los propios, lecturas y oraciones- aún cuando ministros subordinados, una schola o la gente reciten o canten algunas de ellas. Cuando el sacerdote recita el Introito, está en la persona de Cristo el profeta, anunciando algún misterio que ha sido realizado en la misión terrenal del Señor. Cuando el sacerdote recita el triple Kyrie con su ritmo silencioso y sombrío, está suplicando la misericordia del Dios todopoderoso, nuevamente actuando visiblemente en la persona del Sumo Sacerdote que ofrece el sacrificio en nombre de los pecadores. Cuando él entona el Gloria, actúa como representante de la gente, los miembros de Cristo, que rinde culto al Dios trino; esto también es acto sacerdotal, uno que pertenece a todos los fieles pero que sin embargo es más adecuado para él, en virtud de la posesión de los Órdenes Sagrados. Cuando lee el Evangelio, es como la imagen viviente de Cristo que la lee. Nada de esto le resta importancia o diluye los roles que otros ministros o fieles tengan o deberían tener; en cambio, se limita a la máxima unidad de acción litúrgica al hacerlo fluir desde y hasta el mismo Alfa y Omega, Cristo Mismo, cuya unidad de ser y operación en sensiblemente representada por el celebrante.

Muchos de estos ejemplos pueden darse desde la liturgia. El sacerdote realiza gestos y oraciones que convienen no sólo a la cabeza, Cristo el Sumo Sacerdote, sino también a los miembros del cuerpo de Cristo, la Iglesia, hueso de su hueso y carne de su carne. Reitero: él representa al Cristo todo, cabeza y miembros. Y por ello es altamente conveniente que él, que ha sido formado a la imagen y semejanza del Mediador entre Dios y el hombre, siempre tenga en sus labios y en su corazón la oración de la cabeza así como las oraciones de los miembros.

Es verdadero -y maravilloso misterio- que todos los cristianos compartimos un sacerdocio de Cristo: cada uno de los fieles está bautizado como sacerdote, profeta y rey. Este carácter sacramental impreso indeleblemente en nuestra alma por el bautismo es un título para rendir culto al verdadero Dios viviente, confiriéndonos el derecho a tomar parte de los otros sacramentos y, en última instancia, de recibir su fruto, la vida eterna. El carácter bautismal faculta al cristiano a recibir otros dones de gracia, a ofrecer un culto agradable, y, sobre todo, a recibir el precioso Cuerpo y Sangre de Cristo. Esto es doctrina clásica, enseñada por Santo Tomás de Aquino, muchos otros doctores de la Iglesias y el Magisterio mismo. Con lo cual no es menos correcto o conveniente que los fieles canten aquellas partes de la Misa cantada que les son propias, como el Ordinario -los diálogos, el Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei, etc.- y que realicen acciones externas por rúbrica o costumbre, y unan su ferviente oración silenciosa a la del sacerdote que los representa. Al hacerlo, realizan su oficio sacerdotal. Cada uno hace lo que le es propio hacer, y está unido en espíritu a todos los otros bajo la cabeza de Cristo.

Esto es verdaderamente  una visión de orden, armonía, paz y sabiduría. Es el orden que vemos en forma germinal en el Nuevo Testamento, manifestado en las distintas épocas de la historia de la Iglesia, inherente a la Tradición católica, expuesto en el desarrollo orgánico de la liturgia. Como empeñados que eran (y son) los reformistas litúrgicos y radicales para derrumbar esta jerarquía natural y sobrenatural, están golpeando contra el aguijón, como Saúl, y han de golpear contra una roca inmovible. Es nuestro privilegio como católicos el ser los muchos y variados miembros del Cuerpo Místico y encontrar nuestra santidad sirviendo humildemente en el lugar al que hemos sido llamados por la Divina Providencia. Esto incluye, por supuesto, al sacerdote sirviendo al máximo en su rol sacerdotal, sin vergüenza, apocamiento o dispersión.

... una imagen de jerarquía cósmica y celestial...


Ni siquiera he tocado la cuestión de valor devocional subjetivo o personal de la recitación de las antífonas, oraciones y lecturas por el celebrante, un valor que muchos sacerdotes que celebran el usus antiquor reconocen y aprecian como ayuda preciosa a su propia participatio actuosa en su culto al Señor. Mi argumento está fundado en cambio en hechos objetivos sobre la propia naturaleza de la liturgia y el sacerdocio, una objetividad que está bellamente simbolizada y extendida por la práctica de la costumbre en discusión y por tanto debidamente impresa en los fieles que asisten a la Misa.