17 de febrero de 2015

Me viste celebrar la Santa Misa...

 

Me viste celebrar la Santa Misa sobre un altar desnudo -mesa y ara-, sin retablo. El Crucifijo, grande.  
Los candeleros recios, con hachones de cera, que se escalonan: más altos, junto a la cruz. 
Frontal del color del día. Casulla amplia. Severo de líneas, ancha la copa y rico el cáliz. 
Ausente la luz eléctrica, que no echamos en falta.
--Y te costó trabajo salir del oratorio: se estaba bien allí. ¿Ves cómo lleva a Dios, cómo acerca a Dios el rigor de la liturgia? 
Camino, 543

11 de febrero de 2015

Yo confieso..


—Monje, no sé si este es el medio pero últimamente me pasa que a la hora de confesarme me viene la idea de patearlo mas para adelante porque no puedo hacer un buen examen de conciencia tranquilo, y cuando me siento a hacerlo y paso mucho tiempo (3-4 semanas) no encuentro nada o me fijo en pequeñeces muy abstractas. 

 
—Es que no funciona así: no es por escarbe. No es auto-inducido, auto-iluminado, auto-interpelado. No puedes ser juez y parte, fiscal y acusado... Todo eso es un invento voluntarista del jesuitismo decadente. La verdad está en dejar que Dios te acuse. Que su misma Voz --su Palabra, claro-- entre, desenvaine su látigo de cuerdas, separe, y descoyunte hasta los tuétanos. No hay mejor confesión que esa en que uno pide perdón a Dios de aquello de lo cual Dios mismo me ha acusado en la Lectio de esa madrugada. Ni de una coma más ni de una coma menos. Lo demás es impostación, puesta en escena, forzado y aparatoso inventario conceptual de errores y pecados. Nada más arrogante que acusarse de lo que no fui acusado. Con un agravante: que el hábito instalado y arraigado de autoacusación nos torna tremendamente cerrados e impermeables para recibir la acusación del Único Juez. Es tremenda esta paradoja: el ser humano, cuanto más proclive es a acusarse a sí mismo, menos acepta la corrección del otro. Mientras sea uno mismo, uno es capaz de llamarse asesino serial por un uso indebido de la lengua; pero ay de que Otro me señale un miligramo de vanidad... Si tu padre, cuando eras chico, te levantaba por el aire por haberle contestado mal a tu madre, tú ibas --tras la filípica-- y pedías perdón por ESO; en ninguna cabeza cabe imaginar que de paso te disculparas por recónditos errores desvinculados por completo del reto en cuestión. Deja que el Señor te rete, recibe y acepta su reprimenda, pídele perdón, focalízate en la enmienda del caso, y deja de escanearte el alma con el manual completo de Moral, que tanto aparato detector de cáncer da cáncer. Déjalo a Dios ser Dios y tú déjate de joder.

Edición y adecuación de una respuesta del monje Athonita.


9 de febrero de 2015


"A student of spiritual knowledge…is he who esteems and studies God’s wisdom mirrored in His creation, down to the least vestige of it; but he does this without any self-display or any hankering after human praise and glory, for he wishes to be a lover of God’s wisdom in creation and not a lover of materialism.”
-St Gregory of Sinai

31 de enero de 2015

"El papa, el dulce Jesús en la tierra"



"El papa, el dulce Jesús en la tierra". Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia.
«Hay algunos que hacen lo contrario. Razonan falsamente y dicen: 'Son tantos sus defectos que no tenemos otra cosa que mal; por eso él no es digno de reverencia ni de que se le ayude. ¡Que fuera lo que debe ser y que atienda a las cosas espirituales y no a las temporales!'. Y así, como ingratos y desconocedores, no le reverencian, ni le obedecen, ni le ayudan... No vemos que nuestra razón es falsa, porque sea como sea, bueno o malo, no debemos retraernos de nuestro deber porque la reverencia no se le hace a él por él mismo, sino a la Sangre de Cristo y a la autoridad y dignidad que Dios le ha dado para nosotros. Esta autoridad y dignidad no disminuyen por ningún defecto que tenga. .. Además, por su defecto no nos quita la necesidad que tenemos de él; debemos ser agradecidos y reconocidos, haciendo lo que se pueda hacer en beneficio de la Santa Iglesia y por amor de las llaves que Dios le ha dado»
(Santa Catalina de Siena, carta 311, 1, 420),

27 de enero de 2015

 

"Los veo llenos de secretas pretensiones y seguridades que no se pueden alcanzar jamás en esta vida, y que centran a la persona en su ombligo y no en el Tú del Señor Jesús que pasa y llama a seguirlo y no ofrece más que su Persona, aunque sea una relación de amor a la intemperie".

13 de enero de 2015

La Iglesia y el marketing: Benedicto

"Yo diría que una Iglesia que busca sobre todo ser atrayente ya estaría en un camino equivocado, porque la Iglesia no trabaja para sí misma, no trabaja para aumentar sus propios números y así su propio poder. La Iglesia está al servicio de un Otro: no se sirve a sí misma para ser un cuerpo fuerte, sino que sirve para tornar accesible el anuncio de Jesucristo, las grandes verdades y las grandes fuerzas del amor, de reconciliación que aparece en esta figura y que proveen siempre de la presencia de Jesucristo. En este sentido la Iglesia no busca hacerse atractiva sino transparente para Jesucristo y, en la medida en que no es para sí misma, como cuerpo fuerte, poderosa en el mundo, que pretende tener poder, sino que se hace simplemente voz de un Otro, se hace realmente transparencia para la gran figura de Cristo, y para las grandes verdades que él ha traído a la humanidad".


Entrevista a Benedicto XVI en su vuelo al Reino Unido, 16 septiembre de 2010 (Fuente).

Dos Misas celebradas "a Oriente"

Fecha: domingo 11 de enero, festividad del Bautismo del Señor.
Lugar: Capilla Sixtina.
(Con) celebrante (principal): Papa Francisco.
Forma del rito romano: ordinaria.



Nota: notamos una cierta "bipolaridad" en el uso del palio (aquí lleva el de Benedicto, pero normalmente usa un palio corriente de metropolitano); en el uso del anillo del Pescador (que alterna con el anillo episcopal) y en la férula papal (alterna entre la de Juan Pablo II y la de Benedicto).

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Fecha: sábado 10 de enero.
Lugar: Basílica de San Nicolás en Carcere (Roma).
Celebrante: Cardenal Raymond Burke (patrono de la Soberana Orden de Malta).
Forma del rito romano: extraordinaria; Misa solemne pontifical en el faldistorio*.

*Así la han llamado en los medios "tradis", lo cual es una obviedad. Cuando un obispo pontifica fuera de su jurisdicción (fuera de su diócesis), no tiene cátedra (sede), con lo cual ha de sentarse (y arrodillarse si celebra una dignidad mayor) en un faldistorio.





Se trató de la Misa votiva de los Desposorios de la Virgen María y San José, que cae el 23 de enero y que se encuentra en un apéndice de las ediciones más antiguas del Missale Romanum.

La Santa Misa fue oficiada ad Orientem con respecto al altar, pero de cara al pueblo, por ser una de esas basílicas romanas que está dispuesta de manera que el altar está cerca de la confesión.