14 de enero de 2011

Vasos Sagrados

Los elementos necesarios y facultativos para la celebración de la Santa Misa - II

VASOS SAGRADOS




Se llaman vasos sagrados los utensilios del culto litúrgico que están en contacto directo con la Eucaristía. 
La patena y el cáliz son los más importantes desde el comienzo mismo de la liturgia cristiana con Jesucristo. En ellos se contienen el pan y el vino que se consagran en el Santo Sacrificio de la Misa (v.); durante aquel, por las palabras de la Consagración, dichas por el sacerdote en nombre de Cristo y por su mandato (in persona Christi), se verifica la Transustanciación, esto es, la conversión singular y admirable, sobrenatural, de la sustancia del pan en la del Cuerpo de Jesucristo y de la sustancia del vino en la de su Sangre (permaneciendo las especies o accidentes del pan y del vino). 
La omnipotencia de Dios se sirve de estos elementos «cultivados por la mano del hombre» para perpetuar el sacrificio de la cruz, anticipado sobrenaturalmente por Cristo en su última Cena (v.), posibilitando a los cristianos asociarse a Él aquí y ahora y alimentar su vida cristiana con el Cuerpo y la Sangre del Señor, presentes verdadera, real y sustancialmente, en la patena y en el cáliz, bajo las especies del pan y del vino.
Desde el principio, los cristianos pusieron esmerado cuidado en la selección y elaboración del pan y del vino que habían de usarse para tan alto misterio, glorificador de Dios y santificador de los hombres, y pronto la competente jerarquía eclesiástica fue dando normas para asegurar ese cuidado. Igualmente, la tradición cristiana ha venerado y cuidado con esmero los vasos sagrados destinados a contener la Eucaristía; derivados de los utensilios (platos, vasos o copas) de las comidas ordinarias, se ha procurado en ellos la mayor dignidad en materiales de confección, forma, etc. (lo mejor, para Dios), siguiendo también las normas que la jerarquía ha ido estableciendo sobre ellos en orden a asegurar y facilitar la piedad y agradecimiento a Dios por tan gran beneficio coma es la Eucaristía y facilitar así la más fructuosa participación de la misma. Con el correr del tiempo, y las necesidades del culto eucarístico y de los fieles, han ido apareciendo otros v. s., como el copón o píxide y la custodia, así como otros vasos y accesorios de los mismos.

Vasos sagrados primarios los que, consagrados o bendecidos, han sido destinados para contener la Sagrada Eucaristía. Son el cáliz, la patena, el copón, la custodia y el sagrario.

Vasos sagrados secundarios, son los que no tienen contacto con la Eucaristía, pero, destinados al culto divino, excluyen todo empleo profano, tales como las campanas, las crismeras, las vinajeras, el incensario, el portapaz y el acetre, entre otros.


1- Cornijal, lavabo o manutergio. 2- Purificador. 3- Atril. 4- Patena. 5- Palia. 6- Vinajeras. 7- Cáliz. 8-Custodia. 9- Copón (ciborio). 10- Incensario (turíbulo). 11-Naveta. 12- Cucharita (para el incienso). 13- Umbela. 14- Hisopo. 15- Acetre. 16- Bandeja (para comulgar). 17- Bandeja ordinaria (para las limosnas).

-Cáliz: (7) La palabra (latín calix) proviene del griego kylix, que significa copa, vaso. La copa usada por Cristo en la última Cena para la institución de la Eucaristía en el N. T. griego es designada con el vocablo poterion (Mt 26,27; Mc 14,23; Lc 22,20; 1 Cor 11,25), término usado aún hoy día por los griegos para indicar el Cáliz eucarístico.

Este es el Cáliz que aparentemente fue utilizado en la Última Cena 
(sería solamente el cuenco de arriba).



 Historia
Durante los primeros siglos no se conocen normas muy particulares sobre la materia del cáliz, pero lógicamente era cuidada la selección de los cálices. Entre los primeros están los de cristal, en general escogido y decorado, como atestigua Tertuliano (De pudicitia, VII, 10: PL 2,1053). La decoración, sobre el fondo dorado, o un cristal azulado, solía consistir en una figura del Buen Pastor (v.) (se conservan algunos ejemplares de éstos en el Museo Británico y en el de Letrán).
Picture: Two-hadled cup, known as the "Henry Chalice" 
"Cáliz de Enrique", de procedencia probablemente germana, cerca del siglo XII.
Pero pronto, casi al mismo tiempo, parece que se usaron también cálices de piedra, de cuerno, de madera dura, pero sobre todo de metales preciosos; y estos últimos serán la norma, fuera de tiempos de persecución o de miseria (S. Agustín, Enarrationes in psalm. 113; Sermo 2, n° 5-6). Estos cálices se decoraban también, o se grababan con inscripciones alusivas a la Eucaristía. Aparte de testimonios o recomendaciones sobre su solidez y dignidad en diversos escritos de Padres u otros documentos, los primeros decretos oficiales conocidos provenientes de sínodos son del s. XI, y prohíben ya expresamente el cristal, la madera, el cuerno y el cobre (fácilmente oxidable); se tolera el estaño y se recomiendan, en cambio, los metales nobles.
La forma de los antiguos cálices se asemejaba más a una taza o ánfora, frecuentemente con dos asas para facilitar el manejo. Este tipo de cáliz estuvo en uso hasta el s. XII, pero desde antes ya se usaban también otros de mayor proporción y esbeltez. En este siglo casi todos los cálices, desprovistos de asas, se distinguen por la amplitud de la copa y por una mayor separación entre ésta y el pie que constituye el tronco del cáliz con el nudo- a media altura. Esta forma de cáliz permanece en vigor en los siguientes siglos, con diversas características según la época y el lugar. El arte ha hecho siempre del cáliz, muy justamente, objeto de elaboración cuidadosa. Cada época ha plasmado su espíritu y su estilo en preciosos cálices con adornos, inscripciones, etc., de los que se conservan abundantes ejemplares en las grandes catedrales. Particularmente conocidos son los cálices de estilo románico, gótico y barroco.
 
Por lo que se refiere a las diferentes especies de cálices, según los usos en la celebración eucarística, la historia litúrgica de Occidente conoce, según documentos anteriores al año 1000, dos especies fundamentales: el cáliz sacerdotal y el ministerial. El cáliz sacerdotal o cáliz de la consagración es el que servía solamente al sacerdote. El cáliz ministerial, de dimensiones más amplias, estaba destinado a la comunión de los fieles para cuando comulgaban también bajo la especie de vino; pero desapareció al desaparecer ésta, por los inconvenientes que presentaba y ser más sencilla y equivalente la comunión bajo la sola especie de pan. Con el cáliz ministerial tiene relación la llamada cannula, normalmente de oro, que servía para que los fieles sorbieran del cáliz el vino consagrado.
 

 -Patena: (4) Este vocablo es un término latino (patena) que deriva del griego patane, que significa plato. En el rito bizantino, el utensilio correspondiente a la patena se llama diskos.

Patenas utilizadas en las liturgias orientales.

La patena entró en el uso litúrgico contemporáneamente con el cáliz. Los relatos escriturísticos de la última Cena mencionan, en efecto, el plato con el pan que Jesús tenía delante de si sobre la mesa (Mt 26, 23; Mc 14,20). Por lo que se refiere a la materia de las patenas, podemos decir que siguió en general las vicisitudes ya indicadas a propósito de la materia del cáliz.
La patena por su misma simplicidad no admite gran variedad de formas; no ha cambiado, en efecto, mucho a lo largo de la historia. Han sido siempre en general platos circulares, poco profundos y con bordes lisos; encontramos pocas excepciones a este tipo de patenas. 
El Liber Pontificalis (ed. Duchesne II,77) afirma que el papa Gregorio IV (827-844) regaló a la iglesia de S. Marcos una patena octogonal. Las dimensiones de las patenas varían según los tiempos y el uso que de las mismas se hace. 
En la época de las ofrendas en especie durante el ofertorio de la Misa encontramos un tipo de patena de pequeñas dimensiones para uso del celebrante, sobre la cual éste consagraba el pan eucarístico; se usan además otras patenas, llamadas ministeriales, bastante más amplias, que servían para la fracción del pan consagrado y para dar la comunión a los fieles. Con la difusión, en tiempos de Carlomagno, de las planchas para fabricar pequeñas formas de pan sin levadura (hostias) y la desaparición del rito de las ofrendas en especie, las patenas fueron poco a poco reduciendo sus dimensiones.



ACCESORIOS DEL CÁLIZ Y LA PATENA

*Velo del Cáliz: El que cubre el cáliz fuera del ofertorio y el canon de la misa. Es del mismo color litúrgico que los ornamentos.


*Corporal: Pieza cuadrada de tela sobre la que descansa la Eucaristía. Sobre ella se pone la patena y el cáliz durante la Misa. La Sagrada Hostia descansa directamente sobre el corporal desde el ofertorio hasta la fracción (en la forma extraordinaria). También se pone debajo de la custodia durante la Exposición del Santísimo. Debe de ser de lino o cáñamo y no de otro tejido. No debe llevar bordado mas que una pequeña cruz. Para guardarlo debe doblarse en nueve cuadrados iguales.


*Bolsa de los corporales: Encima del velo del Cáliz con que se recubre el Cáliz siempre se pone la bolsa de los corporales, con ellos dentro, a fin de extenderlos convenientemente al llegar el momento.


*Palia-Hijuela-Cubre cáliz: Es un cuadrado de tela, duro (o almidonado), con bordados o adornos, y que cubre el cáliz mientras está sobre el altar. Usando la palia se evita que caigan en el cáliz partículas extrañas. 


Aunque no esté propiamente mandado, la misma reverencia debida a las cosas sagradas ha establecido en la práctica que, al preparar el cáliz para la Santa Misa y poner la patena sobre el purificador con la Hostia, encima de ella, como para resguardarla especialmente, se coloca la palia, que es una especie de tapa de lino redonda y aproximadamente de la misma medida que la Hostia. 
Por la parte que toca con ella ha de ser lisa, pero puede estar pintada o bordada con motivos adecuados por la parte superior, en la que debe tener asimismo una pequeña presilla para cogerla.


*Purificador: (2) Encima del cáliz, al prepararlo para la celebración de la Santa Misa, se coloca una pequeña pieza de lino llamada purificador, porque con él se purifica el cáliz frotando el interior de la copa antes de ponerle vino, y luego de haberlo puesto se secan con él las gotas que hubiesen podido quedar en los bordes; también con el purificador se frota la patena y el Celebrante se seca los labios después de haber bebido el vino de la ablución del cáliz, se seca los dedos cuando hace la ablución de éstos y, finalmente, seca con él el cáliz.

El purificador puede estar adornado con puntilla o encaje en los bordes, pero para distinguirlo de algunas toallitas de lavabo, que por lo pequeñas se le asemejan, debe traer una cruz bordada en el centro.


El purificador, corporal e hijuela no los pueden tocar los laicos, y antes de lavarse debe purificarlos un Sacerdote con agua que se echará a tierra o al fuego (can. 1.306).

La preparación del Cáliz



Preparación del Cáliz antes de la celebración de la Santa Misa a partir del minuto 1:47.



Preparación del Cáliz antes de la celebración de la Santa Misa a partir del minuto 4:38


-Copón: (ciborio, o píxide) (9) Ha sido usado desde los primeros tiempos del cristianismo para conservar el Cuerpo del Señor. El término píxide (en latín pixis) proviene del griego pyxos, que significa literalmente "estuche de madera de boj". La píxide ha recibido nombres y formas diversos según los tiempos y los usos. En las pinturas de las catacumbas de S. Calixto (Roma) se encuentra una antigua representación de un cestillo de mimbres (canistrium o cista) lleno de panes marcados con una cruz cada uno; se encuentran otras representaciones análogas, y en esos cestillos se quiere ver un tipo de píxide, pero no es seguro.


La conservación de la Eucaristía después de celebrada la Misa es costumbre que arranca de los primeros tiempos del cristianismo, con diversos fines: comunión de ausentes, enfermos, etc. 
En ocasiones los fieles guardaban la Eucaristía, con exquisito cuidado, en sus propias casas. S. Cipriano habla a este propósito de un cofrecito (arca) que se tenía en casa para tal fin (De lapsis 26: PL 4,501). También, y sobre todo, se guardaba en las iglesias. Solía hacerse en un local a propósito, llamado secretarium o sacrarium, en el que había una especie de armario (conditorium) donde se encerraba la capsa o cofrecito eucarístico; estos conditorium fueron, pues, los primeros sagrarios. Las llaves las guardaban normalmente los diáconos. Los estuches o cofrecitos solían ser de madera dura, de marfil, de metal noble; éstos eran las píxides, con tapa plana, sujeta con goznes, o bien con tapa cónica y píxide en forma de torreta, generalmente con pie.

Las herejías eucarísticas de los s. IX-XI, y las consiguientes intervenciones y precisaciones del Magisterio, llevaron consigo una acentuación y defensa de la verdad de la presencia real de Cristo. Ello tiene sus reflejos en la disciplina eucarística; por reacción a herejías, como la de Berengario, aumentaron los deseos del culto a Jesucristo presente en la Eucaristía y la frecuencia del mismo, con lo que se irá facilitando, para la oración y el culto, el acceso de los fieles al sagrario que contiene la píxide o copón, pasándolo a la nave de la iglesia, al altar, o encima de él en el muro, apareciendo sagrarios murales y de otros tipos , que junto con el altar y su cruz  forman lo esencial de la iglesia.

Desde la baja Edad Media se hizo regla más general la posibilidad de recibir la Comunión fuera de la Misa. Con la extensión de esta práctica, se puede decir que el copón toma ya formas sustancialmente iguales a las actuales (un estuche con tapa, generalmente semiesférico y con pie). Actualmente se suele reservar el nombre de píxide, y también teca, para el pequeño vaso o estuche que se usa al llevar la comunión a enfermos; el de copón para el vaso más grande (reserva de la Eucaristía, Comunión durante la Misa, etc.). Este copón, más o menos grande según las necesidades de cada iglesia, se cubre, al guardarlo en el sagrario, con un velo circular llamado conopeo.

ANTIQUE - ref 2430 - Ciborium veil in white silk
Copón con conopeo.

-Custodia (ostensorio): (8) La custodia es un vaso sagrado que se usa para exponer el Santísimo a la adoración de los fieles y para llevar lo en procesión. Debe ser bendecida, y el viril, estuche donde se guarda la Sagrada Forma, de plata dorada. Su uso data de la Edad Media. Se llama también ostensorio.
Es el más moderno de los vasos sagrados; aparece al menos en la primera mitad del s. XIV juntamente con la costumbre de llevar el Santísimo descubierto por las calles en procesión y de tenerlo expuesto a la adoración de los fieles; aunque ya hay precedentes en los siglos anteriores, adaptando para ello copones o cálices. 


-Vinajeras: (6) Jarras pequeñas utilizadas en misa. para llevar el agua y el vino que se vierten en el cáliz. 

Las vinajeras actuales han reemplazado a las antiguas ánforas que con el nombre de hama o ámula servían para recibir y llevar a los cálices el vino que los fieles ofrecían en la misa. Con frecuencia, eran hermosas jarras de metal ricamente decoradas. Otras se hacían de vidrio o de barro. 
La forma reducida de las vinajeras actuales data, por lo menos, del siglo XII.

-Crismeras: Son tres vasos, ordinariamente de plata, que contienen el Crisma, el Óleo de los Catecúmenos y el Óleo de los enfermos, bendecidos por el Obispo en la Misa de Jueves Santo.


-Lavabo: (aguamanil/ cornijal) consta de dos objetos: una jarra con agua y una jofaina donde el agua es recogida. También puede utilizarse una Jofaina de mayor profundidad con agua. En ambos casos, el lavabo va acompañado de un paño para secarse las manos que se denomina manutergio (1).

El sacerdote lo usa en dos momentos: después del ofertorio, tras haber ofrecido a Dios el pan y el vino a consagrar; y tras la Comunión, para eliminar de sus dedos cualquier residuo de hostias. Esta última agua, junto con la usada para lavar el cáliz y el corporal, se la tira en tierra natural.



-Incensario (y naveta): (turíbulo) (10;11;12) En las Misas solemnes y en la exposición mayor del Santísimo hay que hacer uso del incienso, substancia vegetal olorosa que, al contacto con el fuego, se deshace en blanquísima y perfumada humareda, la cual se tributa como símbolo de honor y reverencia ante todo a Dios y luego al Crucifijo del altar, a las sagradas reliquias, al mismo altar, al pan y vino que han de ser consagrados, a los sagrados ministros y a los fieles en general. 


Las brasas de fuego están contenidas en el incensario, que es un recipiente metálico sostenido por tres cadenas, con tapa convenientemente perforada y manipulable arriba y abajo mediante una cuarta cadena. Sujetando con una mano las cadenas reunidas en su extremo superior, puede balancearse el incensario de un lado para otro a fin de que el aire atice las brasas de fuego que hay dentro; y cuando hay que servirse de él, una vez provisto del incienso que al arder sale en forma de humo, cogiendo convenientemente las cadenas con las dos manos se le puede dar la dirección que cada momento reclame.




-Acetre: (14;15) Es un calderillo que contiene el agua bendita, la que se rocía por el hisopo. Ambos suelen ser de metal.

-Campana: imprescindible durante la celebración de la Santa Misa es la campanilla, que con su repique indica a los fieles algunos momentos culminantes, como son: el Sanctus, después del Prefacio; el Hanc ígitur, cuando el celebrante posa sus manos extendidas sobre la Hostia y el Cáliz; y además, a cada elevación, la genuflexión del comienzo, el punto máximo de altura y la genuflexión del final.


-Umbela: Es una especie de paraguas que sirve para trasladar al Santísimo de un lado a otro.


8 comentarios:

  1. Hola, soy catequista de monaguillo y me es muy útil su blog.
    Sería usted tan amable de enviarme los nombres y una descripción de cada uno de los objetos que se encuentran en la foto que publica en la imágen cuya ruta es:
    http://www.unavocesevilla.info/objetos.jpg ya que varios objetos de allí no están descriptos como los n1 12 - 16 - 17 entre otros.
    Por su amabilidad muchísimas gracias y Dios lo colme de biendionces.

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  2. Información muy interesante e ilustrativa. ¡Gracias!
    José Santos López R.
    El Salvador C.A.

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  3. muchas gracias por la informacion soy coordinador de liturgia y esta informacion mes es muy util

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  4. La imagen de un sacerdote dando la comunión a un santo corresponde a la pintura "La Última Comunión de San José de Calasanz". Debería indicarse esto al pie de la imagen.
    Santiago Blanco, Chile.

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  5. Muy interesante toda esta tradicional información.
    En la columna izquierda hay una imagen de un sacerdote dando la comunión... Se trata de la obra "La Última Comunión de San José de Calasanz", el fundador de las Escuelas Pías. Debería aparecer la información al pie de la imagen.
    Santiago Blanco, Chile

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  6. La imagen de un sacerdote dando la comunión a un santo corresponde a la pintura "La Última Comunión de San José de Calasanz". Debería indicarse esto al pie de la imagen.
    Santiago Blanco, Chile.

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  7. Muchas gracias por su apreciación y también por sus múltiples reiteraciones, que serán tomadas en cuenta en el futuro. Saludos.

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  8. en muy valiosa la información que proporciona en esta sección, sobre todo para poder aprender los nombres de todos las cosas sagradas que se utilizan durante la santa misa, gracias que Dios lo bendiga

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Se agradecen especialmente aquellos comentarios que estén firmados.