21 de junio de 2015
19 de junio de 2015
Cortito: La Pascua, el Papa y los ortodoxos
Ante los tan mediatizados intentos del Papa Francisco para hacer algo concreto para lograr unificar las fechas de la celebración de la Pascua de lo que podríamos vagamente llamar "la Cristiandad" actual (dejando graves herejías de lado), quisiera mencionar algunas aclaraciones para los menos enterados.
- Todas las Iglesias Ortodoxas Autocéfalas usan el Nuevo Calendario Juliano Revisado y no el antiguo calendario juliano que fue reformado a petición del Papa Gregorio para corregir los desfasajes de los días. Las excepciones son las Iglesias Ortodoxas de Jerusalén, Rusia, Georgia, Serbia y los monasterios del Monte Athos que usan el juliano antiguo, y la de Finlandia, que usa el gregoriano.
- Este Nuevo Callendario Juliano Revisado es idéntico al gregoriano por los próximos cientos de años. Idéntico en todas las fiestas fijas excepto...
- Excepto para la fiesta de la Pascua...
- ... dado que la Pascua fue fijada por el Concilio Ecuménico de Nicea (325) según el equinoccio de primavera. Y, "¿quién puede pasarle por encima a un Concilio Ecuménico?" se preguntan los ortodoxos.
- Además, la mayoría de los ortodoxos creen que la Pascua debe seguir a la pascua judía. Aunque esta es la corriente prevaleciente, otros opinan que la fecha de la pascua judía es irrelevante para la Pascua cristiana.
- Por lo tanto, la cuestión misma de la fecha debe ser resuelta primero entre los mismos ortodoxos. De hecho hay Iglesias ortodoxas cismáticas agrupadas en torno a "sínodos verterocalendaristas" que rechazan el calendario juliano reformado abogan por la vuelta al mismo.
- Un vocero de la Iglesia Ortodoxa Rusa ya opinó que su Iglesia jamás cambiará la fecha tradicional, y afirmó que sería bueno que la Iglesia católica abandonara el calendario gregoriano y retornara al juliano.
- La iniciativa para unificar la fecha de la Pascua no es del Papa Francisco. El patriarca Bartolomé de Constantinopla planteó hace rato el tema para el Sínodo General de 2017, y el Papa copto Tawadros (cuya Iglesia no pertenence a la "Ortodoxia") ya lo había dicho también, haciendo partícipe del mismo al Papa Francisco a través del Nuncio en Egipto.
- Por otro lado tampoco se sabe qué se podría esperar de los Protestantes, dado que cada Iglesia, Comunión, comunidad eclesial o congregación tiene sus propios cánones sinodales sobre el calendario litúrgico, y la posibilidad de que adopten decisiones tomadas por la Santa Sede o por a del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla no es muy prometedora...
13 de junio de 2015
Oración del Rover

Dame Señor,
un corazón vigilante,
que ningún pensamiento vano me aleje de Ti;
un corazón noble,
que ningún afecto indigno rebaje;
un corazón recto,
que ninguna maldad desvíe;
un corazón fuerte,
que ninguna pasión esclavice;
un corazón generoso,
para servir.
Amen.
12 de junio de 2015
Esta dulce hermana [de las Hijas de la Caridad] fue a mi encuentro en la entrada. Hace un año que se retiró y se mudó a Roma. Originaria de Florencia, ahora tiene 90 años y todavía se siente fuerte.
Entró en el convento hace 70 años. Dijo que lloró el día que se abandonó el antiguo hábito "cornetta". Me lo dijo dos veces.
Lamentó que su orden no haya recibido nuevas vocaciones.
Me explicó cómo es que su Casa Provincial romana se transformó en un asilo para las hermanas ancianas, y que esto es lo que ha sucedido también con tantas otras casas provinciales en Italia y en otros lugares.
Recen por las vocaciones. Cristo nos instruye sobre esto en la Biblia. Se necesitan obreros para la cosecha.
Fuente: OrbisCatholicusSecundus
11 de junio de 2015
El pope incrédulo y la Iglesia Triunfante
Traducimos a continuación un relato extraído del libro « Experiencias durante la Divina Liturgia » del Protopresbítero Stephanos Anagnostopoulos.
Cierta vez un sacerdote que no quería oficiar la Liturgia porque era un día de invierno muy frío.
Hacía 10 grados bajo cero y el sacerdote sabía que la única persona que posiblemente fuera a la celebración era el cantor. El cura no tenía idea de la enseñanza de la Iglesia sobre la presencia de la Iglesia Triunfante y o de cómo la Divina Liturgia beneficia a los vivos y a los que ya han partido. Con dificultad, se forzó a sí mismo a ir a la iglesia. En el camino seguía deseando que el cantor no apareciera de modo que él no tuviera que oficiar y pudiera volver a casa. Aún así, el cantor sí fue.
El sacerdote ofició la Prothesis (o Proskomedia, el rito de preparar los dones sagrados) apresuradamente y comenzó la Divina Liturgia. Poco después llegaron algunos obispos, sacerdotes, monjes y monjas, y algunos laicos. La mayoría se sentó en la parte del coro y comenzó a cantar tan bellamente que el cura olvidó cuán helado y solo estaba antes. Su cuerpo estaba caliente y todo su ser era como una llama... Cuando hizo la pequeña entrada [antes de las lecturas] notó que la iglesia estaba llena de gente --la mayoría de ellos le resultaban familiares-- pero no prestó mucha atención y continuó con la Divina Liturgia.
Cuando llegó el momento de la Consagración de los Dones Sagrados vio entrar al [santuario del] Santo Altar a tres obispos, radiantemente revestidos con brillantes ornamentos. Se postraron con él y rezaron. El sacerdote se levantó entonces muy cuidadosamente y con temor, tomó el incensario y en viva voz, exclamó:« Especialmente nuestra Toda Santa, Inmaculada, Benditísima y gloriosa Señora Madre de Dios y Siempre Virgen María... » [letanía bizantina].
Luego cantaron el himno de la Santa Comunión:« Prueben y vean que el Señor es bueno, Aleluia ».
El sacerdote se preguntaba qué hacer: ¿debía tomar parte en la Santa Comunión primero, o hacerse a un lado por los tres obispos que estaban presentes? Justo cuando estaba pensando en esto, uno de los obispos le indicó con un gesto que recibiera la Santa Comunión y luego Unificara y Situara las porciones restantes del Cordero (N.de.T.: hostia con levadura de la cual se cortan fragmentos con los cuales se comulga) en el cáliz, junto con las porciones en memoria de la Santa Madre de Dios y los Santos.
Habiendo realizado esto, el sacerdote abrió las Puertas Reales... y no vio a nadie en la iglesia. Se volvió y buscó en el santuario, miró a la derecha, a la izquierda. Los obispos habían desaparecido. Se quedó ahí parado, sin palabras, atónito. Lentamente abrió su boca y cantó la siguiente súplica:
« Con temor de Dios y fe y amor, acérquense... ».
Y el cantor se acercó lentamente a comulgar. ¡El sacerdote todavía estaba asombrado, todavía preguntándoselo todo! La Iglesia Triunfante estaba presente por entero. Todos aquellos presentes en la iglesia eran personas que le eran familiares, personas que habían partido de esta vida y cuyos nombres él recordaba algunas veces en cada Liturgia: « Es por eso que estaban presentes, es por eso que todos me resultaban tan familiares », pensó.
En cuanto a los obispos en el santuario, eran los Tres Pontífices: San Juan Crisóstomo, San Basilio el Grande y San Gregorio el Teólogo.
Tantos años de estudio en la universidad, tanta investigación y tantas noches en vela había pasado estudiando, y esos esfuerzos habían sido incapaces de darle siquiera una gota de la dulzura y el conocimiento divino que esta Divina Liturgia le había dado.
10 de junio de 2015
Ordinariato: la "diversidad" en la Iglesia anglicana
Traducimos y compartimos con ustedes una fragmento de un artículo de Mons. Harry Entwistle, Ordinario del Ordinariato Personal Nuestra Señora de la Cruz del Sur para ex-anglicanos australianos. El mismo fue publicado en la revista Australia-Wide de mediados de junio de este año.
Unas palabras del Ordinario
Por Mons. Harry Entwistle
(Fragmentos)
Se dice que más y más católicos estadounidenses se están haciendo más estadounidenses que católicos y yo diría que en el mundo occidental los católicos se están comportando más como anglicanos que como católicos. Lo que no se dan cuenta es que que es la cuestión gay la que causó la cancelación de la próxima Conferencia Anglicana de Lambeth [convocada por el Arzobispo de Canterbury y que reúne a los obispos de la Comunión Anglicana cada diez años] la cual es una prueba de que la Comunión Anglicana está tan seriamente dividida que sus miembros no se reunirán. Como señaló Jesús, « Una casa dividida contra sí misma no podrá mantenerse » (Mc. III,25).
(...)
La clave para traer un cambio de actitud en la mayoría de un grupo parece empezar por cambiar el lenguaje. Si palabras como « amor, compasión, cuidado, igualdad y justicia » pueden aplicarse a la causa, entonces en más fácil ganar apoyo en nuestra era secular. La gente entiende estas palabras; no entienden argumentos teológicos contra el cambio. Si una mayoría puede ser convencida entonces el cambio no solamente ocurre: es declarado como correcto. Aún así la verdad no puede ser decidida por el voto de una mayoría.
Nota 1 por J.V. desde Episcopalchurch.org:
En 2008, cinco primados anglicanos anunciaron a los veintiún obispos ingleses su intención de boicotear la conferencia Lambeth por su oposición a las medidas de la Iglesia Episcopal en Estados Unidos (la rama americana de la Iglesia anglicana) a favor del clero homosexual y las uniones del mismo sexo, cuyos representantes habían sido invitados a la Conferencia.
Estos primados representan las provincias anglicanas de Nigeria, Uganda, Kenia, Ruanda y el Cono Sur (Sudamérica), y son cinco de treinta y ocho primados.
Además Peter Jensen, Arzobispo de Sidney, Australia y Michael Nazir-Ali, Obispo de Rochester, entre otros, anunciaron su intención de no asistir.
Nota 2 por J.V., fragmento de declaraciones del ex-primado anglicano del Cono Sur sobre el que había sido el cardenal Jorge Bergoglio:
"Me llamó una mañana para desayunar conmigo y me dijo muy claramente que el Ordinariato era muy innecesario y que la iglesia [católica] nos necesita como anglicanos" (Gregory Venables, 13 de marzo de 2013).
31 de mayo de 2015
La crisis alemana de la Iglesia católica: George Weigel
Traducimos a continuación al castellano el artículo de Weigel sobre la crisis alemana.
La crisis alemana de la Iglesia católica
Por George Weigel, 20 de mayo de 2015.
La Iglesia del siglo XXI le debe mucho al catolicismo alemán del siglo XX: por su generosidad con los católicos del tercer mundo; por el testimonio de mártires como Alfred Delp, Berhard Lichtenberg y Edith Stein; por su contribución a los estudios bíblicos, la teología moral y sistemática, la renovación litúrgica, la doctrina social católica a través de la cual el catolicismo alemán jugó un rol de liderazgo en los esfuerzos del Vaticano II para renovar el testimonio para el tercer milenio. En el Concilio, más que el Rin fluyendo hacia el Tíber, no olvidemos al Sena, al Mosa, el Potomac y el Vístula. Pero la corriente del Rin fue fuerte.
Todo lo cual sólo intensifica el shock al leer el informe de los obispos alemanes elevado al Vaticano en preparación para el sínodo del próximo octubre. Uno de mis corresponsales lo consideró como una declaración de cisma de facto. Yo la leo como un cri du coeur [N.d.T.: lamento del corazón] involuntario: una confesión del desastre catequético y el fracaso pastoral a escala nacional, a lo cual el episcopado alemán no tiene respuesta, salvo llevar a los otros por ese camino que llevó al catolicismo en Alemania a la profunda incoherencia.
Cuando uno trata de discutir esta catástrofe con curas alemanes mayores, raramente se encuentra estos días una apertura seria, producto del reconocimiento de que algo ha ido terriblemente mal y que debería buscarse otro abordaje para la evangelización y la catequesis --un « catolicismo todo-incluido » enraizado en la alegría del Evangelio predicado y vivido en su total integridad. En su lugar, lo que encuentras frecuentemente es una terca insistencia. « Usted no entiende nuestra situación » es la antífona típicamente dicha con cierta vehemencia.
¿Pero es el caso de que nosotros, los obtusos « no alemanes », no entendemos? Las estadísticas sobre la práctica católica alemana --mejor dicho, la falta de ella-- no son secretos pontificios. Esas estadísticas pueden comprobarse con lo que los visitantes ven los domingos en las ciudades alemanas: iglesias mayormente vacías. Ahora llega este informe para el sínodo que suguiere que en materia de matrimonio, familia, moral del amor humano y las cosas que hacen a la verdadera felicidad, la mentalidad católica alemana es prácticamente indistinguible de la de los no creyentes.
Y aún así el episcopado alemán sugiere que abajar más la doctrina católica y la práctica es la respuesta, ahora a escala global. Es muy notable. Y será ciertamente notable --y no favorablemente-- en Roma, en octubre.
En octubre de 2001 tuve una conversación de dos horas con el cardenal Karl Lehmann, ahora uno de los grandes ancianos de la jerarquía alemana. Discutimos largamente la crisis de creencia en toda Europa (y la crisis demográfica vinculada). El cardenal me ofreció entonces un ejemplar de su último libro « Ahora es el tiempo de pensar en Dios ». Debo decir que encontré el título... llamativo. Sabía que él lo había concebido como un desafío al secularismo reinante de su tiempo, pero debías preguntarte: ¿De qué más estuvieron hablando este distinguido académico y sus colegas, en las grandes altitudes de la teología alemana, durante estos años?
Para hacer corta una larga historia, han estado hablando frecuentemente de « hablar de Dios »: esto es, han estado persiguiendo sus rabos al tratar de responder a la crisis de fe en la modernidad. Y al hacerlo se han quedado atrapados en lo que el filósofo polaco Wojciech Chudy (un intelectual sobrino bisnieto de Juan Pablo II) llamó la « trampa de relfexión » post-kantiana: « pensar sobre el pensar sobre el pensar » antes que pensar sobre la realidad, en este caso el Evangelio y sus verdades. Menos elegante, describiría la « trampa de reflexión » de Chudy como el pozo de arenas movedizas de un subjetivismo vuelto ensimismamiento, del cual es difícil salirse y responder al llamado del Maestro « Ven, sígueme ».
La crisis católica alemana no es primariamente institucional. La Iglesia católica es el segundo empleador más grande de Alemania y sus instituciones son robustas. La crisis es de fe. El catolicismo alemán está en crisis porque los católicos alemanes no han abrazado al Señor Jesús y a su Evangelio con pasión, convicción y alegría, y están buscando la felicidad en otra parte. Eso es triste; es trágico, es desalentador.
No es un modelo nada recomendable para otros, excepto como una advertencia sobre los efectos de rendirse al espíritu de la época.
7 de mayo de 2015
3 barriers to the Latin Mass
Les dejo un video interesante de Catholic News Service.
De esto se puede aprender mucho. Les debo los subtítulos.
16 de abril de 2015
ONG FSSPX
"¡Es la comunión eclesial, estúpido!"

Escribí un comentario en la entrada de Wanderer sobre la cuestión del papelito legal que Poli le consiguió a la FSSPX para que no empezaran a evadir impuestos y a tener curas-inmigrantes ilegales. Ecumenismo del bueno, ojo. Decidí publicarlo acá y sacarle un poco de lustre; refinarlo.

Para los parámetros que menciona Wanderer, quizás sea un suerte de línea media 3/4.
Descubrí cuál es el problema de la FSSPX. No digo MI problema con la Fraternidad, porque no es mío, sino de la Fraternidad misma. Y ese problema es que no están en comunión con la Iglesia. En el sentido más básico, llano y esencial. Sin ir a cuestiones canónicas complejas, sin recurrir a las observaciones excesivamente burocráticas.
Podrán tener templos de aspecto católico-s.XIX (pero con micrófonos y bancos, ojo!), curitas bien ensotanados, podrán blandir Summas y Sylla-obuses; tendrán obispos que usen mitras pretiosas de dos metros con pesados y abrillantados brocados. Incluso podrán tener un papelito que diga que son una ONG dentro de la Iglesia romana.
Pero no están en comunión. Y aquí no hay grises que valgan. No hay "comuniones imperfectas" de la misma manera que no hay "casi goles" ni "casi embarazadas". Porque reconocer que existe un Papa --y como autoridad suprema de la Iglesia-- pero que les importe un bledo lo que diga o haga (excepto para criticarlo, por supusto), no es estar en comunión con el Papa. Tampoco lo es confesar el mismo Credo; para el caso muchos protestantes tradis (sobre todo luteranos) confiesan el Niceno-constantinopolitano con Filioque y todo y no están en comunión con nosotros. Lo mismo sucede con diversas "Iglesias independientes". Y ni hablar de los ortodoxos del cisma del 1054. Desde luego, podrán alegar que los unos no reconocen al Papa y que los últimos no reconocen o no entienden igual que nosotros la figura del Sumo Pontífice. Pero hablamos de católicos "tradicionalistas" que sí lo entienden como nosotros, lo confiesan como existente y no le hacen caso. Y sí, establezcamos una frontera de nosotros y ellos, aunque sea en este exclusivo sentido.
Y de la fe y la doctrina no hablo, porque aparentemente un Concilio pastoral hizo importantes definiciones doctrinales que han cambiado la doctrina aparentemente "mutable" de la Iglesia católica.
No están en comunión ni con el Papa, ni con los demás Obispos de la Iglesia universal, ni con nadie. Ni siquiera hay verdadera comunión entre ellos mismos, puesto que cada uno piensa y concibe a la Iglesia, a la Fraternidad y al Papa (por mencionar sólo algunos) a su manera. Que la Roma Aeterna, que la Iglesia Conciliar, que el Papa o el Anti-papa, que el Conciliábulo, que los católicos modernistas, que el Novus Ordo, que todo. Todo aquel que haya tratado o trate con lefes (apócope de lefebvrista, para los menos habituados) sabe que es prácticamente imposible determinar a ciencia cierta qué cree o qué piensa un lefebvrista, más allá de la clásica tríada libertad religiosa, ecumenismo y conciliarismo. Y el Novus Ordo.
La Misa no es una fábrica de Ecuaristía que puede funcionar por sí sola con obreros sublevados que les importe nada el sindicato, los dueños de la factoría, la policía o el fiscal. Ojalá. Probablemente sería genial. Habría menos persecución y los párrocos conservadores podrían manejarse con más autonomía. Pero no. La Iglesia necesita de la obediencia por medio de la comunión eclesial. "Salieron de entre nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros" (1 Jn II,19).
La comunión, por supuesto, exige obediencia y por tanto, humildad. Sumisión. Ya el párroco al Obispo, ya el fraile a su prior, ya el la hermana a su abadesa o el Obispo al Papa. Y el Papa a Dios. Cadena de mando; así funcionan las Fuerzas Armadas y no los "comités revolucionarios". Claro, la sumisión y la obediencia --obediencia inteligente, apuntaría rápidamente un agudo comentarista de Wanderer, y obediencia absoluta, retrucaría sin rodeos un abandonado y casi mítico padre de la Tebaida-- exigen tribulación. Y uno pensaría inmediatamente en los FFI. Pero sin irnos a ese triste extremo, podemos irnos a algunos más cercanos, como la FSSP, el IBP, el ICRSS y varios más.
¡Es el capillismo, estúpido!
En la capillita tal, en el priorato cual, en el oratorio-búnker de allá, etc., no hay comunión con la Iglesia. Sólo hay reunión de gente. Una asociación pública de fieles de Lefebvre. Totalmente opuesto al sentido de pertenencia de la comunidad eclesial parroquial. En ellas no hay sectarismo: hay comunidad. De esas mismas de las que habla san Pablo en sus cartas (epístolas para los intransigentes) y que luego fueron "Iglesias particulares" (si se me permite usar esa denominación moderna para no caer en la ambigüedad), como Antioquía, Alejandría, etc.
Y cada comunidad tienen sus características particulares: su idiosincrasia, su posición socio-económica, en algún caso su ideología política, etc. Siempre hubo parroquias "fiesteras" que hacen procesión hasta para el Gauchito, las "conservadoras" encabezadas por un cura de aspecto grave, alguna superpoblada de ancianas beatas rosario en mano, alguna con "el cura que dice buenos sermones", otra con el cura que mete vela e incienso que da miedo, y otra de un cura progresaurio insoportable. No es cierto que la mayoría de las parroquias sean "progresistas" y que los curas prediquen herejías. Algunos dicen estupideces o hablan "como uno más" en lugar de posicionarse como la autoridad; pero eso es otra cosa.
Y aún así, como comentaba alguno en el blog de Wanderer, los más grandes heresiarcas, y medianos y pequeños emprendedores herejes de los últimos cinco siglos al menos, ciertamente que se criaron y celebraron --en caso de ser sacerdotes-- la "Misa tradicional". Bugnini la celebró. Lutero también. Enrique VIII asistía a ella casi diariamente. Y así tantos otros.
Pero volviendo a las parroquias, en ellas hay un fortísimo sentido eclesial; se reza por el diocesano y por el Papa. Y se leen los mensajes pastorales del Obispo local y del Papa. Hay reuniones de decanatos; hay visitas pastorales del Obispo local a sus parroquias. Y eso se siente, se percibe. Y no se siente ni se percibe en la capillita lefe. Y he ido varias veces; cada tanto voy. Las gracias actúan igualmente, creo. También en la iglesia apostólica armenia que visito cada tanto. Pero con ninguna de las dos hay comunión eclesial.
Las capillas de la FSSPX son fábricas tomadas por los obreros que producen ilegalmente Sacramentos; son sal de intransigencia y luz de priorato.
La FSSPX, con las virtudes que pueda poseer y las buenas obras que realice, no está en comunión con la Iglesia visible ni con el Vicario de Cristo. Ni aunque tenga un papelito provisorio que le de status canónico para la Arquidiócesis de Buenos Aires.
11 de abril de 2015
Propios pascuales
En sí misma una meditación pascual cantada: el "propio" de la Misa de Pascua de la forma extraordinaria del rito romano. Recomendable, por supuesto, para meditar la octava.
- Introito "Resurrexi"
- Gradual "Haec dies"
- Alleluia "Pascha nostrum"
- Secuencia "Victimae Paschali"
- Ofertorio "Terra tremuit"
- Comunión "Pascha nostrum"
Coro de la Abadía Nuestra Señora de Fontgombault (Francia).
10 de abril de 2015
Fontgombault: Misal de 1965
Traducimos a continuación parte del artículo L’Abbaye Notre-Dame de Fontgombault : un exemple à suivre pour la « réforme de la réforme ("La Abadía Ntra. Señora de Fontgombault: un ejemplo a seguir para la "reforma de la reforma") publicado por Pro Liturgia hace ya un par de años.
[...] los monjes de las cuatro abadías fundadas por Fontgombault no celebran con el misal llamado "de San ío V" utilizado por los sacerdotes "tradicionalistas" y cuya última versión fue aprobada por [San] Juan XXIII en 1962. En la Misa conventual, los benedictinos celebran según el Ordo Missae de 1965. Los mismos liturgistas se han olvidado de que el papa Pablo VI publicó un nuevo Ordo aquel año (el cual fue muy bien recibido por Mons. Lefebvre). Ciertamente las simplificaciones que presentaba eran mínimas respecto a la Misa puramente "tridentina", pero ellas ameritan ser recordadas. Así, el Ordo de 1965 retomaba la antigua proclamación de las intenciones de rezar antes del ofertorio (oraciones universales), suprimió una parte de las "oraciones al pie del altar" así como el "último Evangelio" (Prólogo de San Juan), y preveía que aquello que era cantado por la schola o la asamblea no fuera repetido en privado por el celebrante. El Pater Noster era cantado por toda la asamblea junto al celebrante, práctica que se hacía desde varios años ya en las parroquias y que puede encontrarse hoy mismo en ciertos "inconidicionales" de la pura "forma extraordinaria" del rito romano. Pero sobre todo, el Ordo de 1965 retauraba el ritual de la concelebración que había sido abandonando en el transcurso de la Edad Media.
La concelebración, como se dijo, no es utilizada en la forma "extraordinaria" del rito romano revindicado por los incondicionales de la liturgia puramente tridentina o considerada como [salvo para los "casos" excepcionales, NDLR]. No obstante, las cosas podrían bien presentarse de una forma diferente en un futuro más o menos cercano.
En efecto, el viernes 7 de octubre de 2011, cerca de un millar de fieles se congregaron en la iglesia abacial de Fontgombault para la bendición del nuevo Padre Abad, sucesor del R. P. Dom Forgeot que había finalizado su carga después de 34 años de abad. Mons. Maillard, Arzobispo de Bourges, había aceptado entregar la mitra y la cruz al R.P. Dom Plateau, el nuevo abad. En esta ocasión, Mons. Maillard concelebró con otros cinco obispos así como con varios abades... según la forma de la liturgia romana definida por el Ordo de 1965.

La Mesa fue celebrada a viva voz, contrario a lo que se hace habitualmente en la forma "extraordinaria" stricto sensu del rito tomano. Los participantes de la celebración no dejaron de notar otro detalle, ornamental éste, pero significativo. Fueron muchos quienes, en efecto, apreciaron seguramente la "noble simplicidad" de los ornamentos litúrgicos que llevaban los ministros del altar: sacerdotes, diáconos, subdiáconos... Qué contraste con la acumulación de brocados de los ornamentos litúrgicos tan a menudo utilizados en las misas "tradicionalistas" de parroquia y en las cuales el "kitsch" evoca más fácilmente el caduco rococó --véase el estilo sulpiciano-- con aquellos de la auténtica tradición litúrgica. Aquel día en Fontgombault, por los numerosos clérigos presentes, latinos pero también orientales, la liturgia no fue más un signo de enfrentamiento. Un fiel poco informado tuvo dificultad varias veces para distinguir durante la celebración esta variante de la forma "extraordinaria", de la forma "ordinaria" del rito romano, dándole así la razón al Cardenal Ratzinger que subrayaba durante una conferencia realizada en ocasión del décimo anuversario del Motu proprio Ecclesia Dei que "un cristiano medio sin especial formación litúrgica mal podrá distinguir una misa cantada en latín según el antiguo Misal, de una misa cantada en latín según el nuevo Misal".


Se puede esperar que sea por medio de estas "experiencias" litúrgicas [...] que se consolidará el tan esperando movimiento de la "reforma de la reforma" de la liturgia. Movimiento que se situará por encima de los antagonismos estériles que dividen hoy también, en muchas parroquias, aquellos que quieren vivir el Concilio fuera de la Tradición y aquellos que creen poder conservar la Tradición poniéndola al margen de la vida eclesiástica del cual el Concilio es un componente. El movimiento de la "reforma de la reforma" de la liturgia está incontestablemente en marcha: el germen en los monasterios al ritmo de la oración contemplativa florecerá en las parroquias donde un sacerdote haya sabido comprender que la liturgia monástica, lejos de la agitación, es una gran escuela de la cual conviene inspirarse para elevar las almas hacia Dios.
Fuente original: aquí.
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