2 de marzo de 2013

El Cardenal Camarlengo: sus funciones y sus insignias

La responsabilidad más importante del Camarlengo es la relacionada con la determinación formal de la muerte del Papa. Como en este caso Benedicto XVI no ha muerto, pasamos a las siguientes funciones.

Rito previo a la declaración de Sede Vacante

En este caso, a la hora señalada para la Sede Vacante (20:00 hs de Roma), el camarlengo procede a cerrar las puertas que dan acceso a los aposentos privados del Papa, ante la presencia de los cardenales prefectos y del Secretario de Estado; posteriormente comunica la noticia a los dignatarios principales de la Curia romana, al Decano del Colegio de Cardenales y al Vicario General de Roma quien, a su vez, lo da a conocer a la opinión pública. Es en este momento cuando se da inicio a la Sede Vacante, conformada por los preparativos de las exequias del Pontífice y el llamamiento a Cónclave por parte del Decano del Colegio cardenalicio.

Mons. Angelo Sodano, Decano del Colegio cardenalicio y Mons. Agostino Vallini, Vicario General de Roma.

El guardia suizo cierra las puertas de Castel Gandolfo simbolizando el final del Pontificado de Benedicto XVI.


La Cámara Apostólica, formada por el cardenal camarlengo, por el vice camarlengo y por su oficina.

El Camarlengo, Mons. Bertone, clausura los aposentos de Benedicto XVI.

El Sustituto de la Secretería de Estado, Mons. Angelo Becciu y un notario procedieron al sellado de las dependencias papales.


El camarlengo, durante la Sede Vacante, también actúa como jefe de Estado en funciones de la Ciudad del Vaticano. Sin embargo, durante este tiempo, no es responsable del gobierno espiritual de la Iglesia Católica. 
La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (22 de febrero de 1996) encarga esa tarea al Colegio cardenalicio; a pesar de ello, el poder de gobierno que se les otorga es muy limitado, siendo sólo lo suficiente como para permitir que las instituciones de la Iglesia sigan funcionando y realicen algunas funciones básicas, esto, sin tomar decisiones definitivas o nombramientos, facultades o poderes cuyas funciones solo se reservan al Papa. El camarlengo, sin embargo, debe permanecer en el ejercicio de su cargo durante la sede vacante, a diferencia del resto de la Curia romana. La otra persona que se mantiene en su cargo es el Penitenciario mayor.

Un elemento particular: la férula

Utilizan férula el Cardenal Camarlengo, el vice-Camarlengo y el Cardenal Protodiácono.

Cardenal Camarlengo (Tarciso Bertone), el vice-Camarlengo (Pier Luigi Celata) y el cardenal protodiácono (Jean-Louis Tauran).

Férula del Cardenal Protodiácono.

Con pequeñas variantes para unos y otros, se trata básicamente de un cilindro metálico de aproximadamente un metro de largo, quizá algo menos, recubierto de tercio de pelo de color rojo y remates dorados en ambos extremos. 
Lo entrega el Papa al Cardenal Camarlengo el día de su nombramiento y éste la lleva en mano durante la sede vacante en señal de autoridad. El Cardenal Protodiácono la usaba durante la misa de coronación. Respecto de la del vice-Camarlengo, desconozco información actualizada.

Beneicto XVI le entrega la férula al Cardenal Bertone.

El escudo del Cardenal Camarlengo durante la Sede Vacante

Escudo del Cardenal Bertone.

Su escudo de armas está compuesto por un capelo cardenalicio, (de color rojo y con quince borlas del mismo color a cada lado, dispuestas en cinco órdenes); sobre dicho capelo aparecen dos llaves cruzadas, una de oro y la otra de plata, (conocidas como las llaves del Reino de los Cielos, aparecen en las armas personales de los Pontífices y también -junto con la mitra del Papa emérito Benedicto XVI- en el escudo de la Santa Sede) en saltire; el conjunto está surmontado por un ombrellino, un toldo o sombrilla en franjas alternas de rojo y amarillo, que representa también la Sede Vacante (es decir, un interregno papal).

En este blog se conservará este escudo como símbolo de la autoridad temporal de la Iglesia hasta la elección del nuevo Sumo Pontífice.

22 de febrero de 2013

Modificación del ritual de comienzo de pontificado

Un artículo publicado en la Buhardilla de Jerónimo.

El Papa modifica los ritos litúrgicos de comienzo de Pontificado

El pasado lunes 18 de febrero, en la audiencia concedida al Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, monseñor Guido Marini, Benedicto XVI ha aprobado, “con su Autoridad Apostólica”, algunas modificaciones al Ordo rituum pro ministerio Petrini initio Romae episcopi y ha dispuesto su publicación. Hemos pedido a Monseñor Marini que nos ilustre estas modificaciones y su significado.

Mons. Guido Marini
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En primer lugar, ¿qué es el «Ordo rituum pro ministerii Petrini initio Romae episcopi»?


Como dicen las premisas al mismo Ordo en el n. 2, es el Ritual que “presenta las celebraciones previstas en tiempos diversos y en lugares vinculados a la sede episcopal de Roma en referencia a la cura pastoral de su Obispo sobre la entera grey del Señor”. Se trata, en otras palabras, del libro que contiene los textos litúrgicos usados en las celebraciones presididas por el nuevo Pontífice desde el momento del solemne anuncio de la Elección hasta la visita a la Basílica de Santa María la Mayor. El Ordo fue aprobado por Benedicto XVI, con Rescripto Ex audientia Summi Pontificis, el 20 de abril de 2005, al día siguiente de su elección como Sumo Pontífice. Debo decir que, en ese tiempo, la Oficina para las Celebraciones realizó, con competencia, un gran trabajo de estudio para la preparación y redacción del Ordo.

Basílica de Santa María la Mayor
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El Pontífice, con las mismas modalidades, ha aprobado ahora algunas modificaciones. ¿Puede explicarnos el motivo de este acto?

Me parece poder identificar al menos dos. Sobre todo, el Santo Padre ha podido vivir en primera persona las celebraciones del comienzo de pontificado en el 2005. Aquella experiencia, con la reflexión posterior, probablemente sugirió algunas intervenciones con intención de mejorar el texto, en la lógica de un desarrollo armónico. En segundo lugar, con este acto, se ha querido proseguir en la línea de algunas modificaciones aportadas en estos años a las liturgias papales. Es decir, distinguir mejor la celebración de la Santa Misa de los otros ritos que no son estrictamente propios. Me refiero, por ejemplo, al rito de Canonizaciones, al del Resurrexit en el Domingo de Pascua y a la imposición del palio a los nuevos arzobispos metropolitanos.
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¿Qué ocurrirá en concreto?

Como ya he mencionado, tanto en la celebración para el inicio del ministerio del Obispo de Roma, como en la celebración para la toma de posesión de la Cátedra del Obispo de Roma en San Juan de Letrán, los ritos típicos serán colocados antes y fuera de la Santa Misa, y no ya dentro de ella.

Basílica de San Juan de Letrán

En lo que respecta a la celebración del comienzo del ministerio del Obispo de Roma, el acto de la “obediencia” será realizado por todos los cardenales presentes en la concelebración. De este modo, ese gesto que en la Capilla Sixtina, inmediatamente después de la elección, es realizado por los cardenales electores, vuelve a tener una dimensión también pública y permanece abierto a todos los miembros del colegio cardenalicio, asumiendo al mismo tiempo un carácter de catolicidad. No se trata de una novedad, dado que todos recuerdan bien al comienzo del pontificado de Juan Pablo II el acto de obediencia realizado por todos los cardenales entonces presentes en la concelebración. Entre ellos basta pensar en las ya celebérrimas y conmovedoras fotografías que retratan el abrazo del Papa Wojtyla, tanto con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, como con el cardenal Stefan Wyszyński.

Juan Pablo II con los cardenales Stefan Wyszyński y Joseph Ratzinger.

Juan Pablo I con el cardenal Wojtyla
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Entre los primeros actos del nuevo Obispo de Roma están previstas las visitas a las dos basílicas papales de San Pablo Extramuros y de Santa María la Mayor. ¿Ha sido dispuesto algún cambio al respecto?

A diferencia de lo que estaba indicado en el Ordo, el nuevo Pontífice podrá realizarlas cuando considere más oportuno, incluso a distancia de tiempo de la elección, y en la forma que considere más apropiada, sea una Santa Misa, la celebración de la Liturgia de las Horas, o un acto litúrgico particular como el actualmente prescrito.
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¿Ha sido contemplada alguna novedad también para la sección musical?

El actual Ordo, sin tener previstas otras posibilidades, indica un reportorio musical en su mayoría nuevo, compuesto con ocasión de la redacción del mismo Ordo. Conforme a lo dispuesto por Benedicto XVI con el presente acto, en cambio, se ofrece una mayor libertad en la elección de las partes cantadas, valorizando el rico repertorio musical de la historia de la Iglesia.

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¿Píldoras abortivas "no abortivas"?

No pienso hablar del escándalo de los obispos alemanes sobre la píldora del "día después".
Se suponía que sólo era administrable para evitar la concepción, es decir, no se trataba de un efecto abortivo.
Lo que dicen Acción Médica Europea y Médicos Católicos de Suiza, es "esas 'píldoras del día después sin efecto abortivo' NO EXISTEN".
Fuente: ForumLibertas

Pregunto yo... ¿quedó bien CLARO?

Fiesta de la Cátedra de San Pedro

En honor a Su Santidad Benedicto XVI, 
264 sucesor de San Pedro,
en la fiesta de la Cátedra de San Pedro

Vicario de Cristo
Sucesor del Príncipe de los Apóstoles

Supremo Pontífice de la Iglesia Universal

Patriarca de Occidente

Primado de Italia

Arzobispo y Metropolitano de la Provincia Romana

Obispo de Roma

Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano

SERVUS SERVORUM DEI



TV ES PETRVS ET SVPER HANC PETRAM AEDIFICABO ECCLESIAM MEAM ET PORTAE INFERI NON PRAEVALEBUNT ADVERSVM EAM ET TIBI DABO CLAVES REGNI CAELORVM
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia: y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella: y te daré las llaves del reino de los cielos.
(Ofertorio de la Misa; Mat 16, 18-19)

21 de febrero de 2013

Roma - FSSPX

Traducimos a continuación, y pidiendo disculpas por adelantado sobre cualquier tipo de error, un artículo del día de ayer del diario francés Le Fiagro, escrito por Jean-Marie Guénois.

Se trata de un articulo que puede ser de gran interés, en lo que concierne al Papa y sobre todo a la FSSPX. Aclaro que debajo del artículo hay unas aclaraciones de actualización de las últimas horas.

"Falta un cuarto de hora para la medianoche, Mons. Fellay". Esta parodia del título de la película dedicada al Dr. Schweitzer, un gran protestante, es mal elegida para recordar la muy católica causa lefebvrista, pero sucede que este dossier que parecía perdido podría marcar los últimos días del Pontificado de Benedicto XVI. Las discusiones, las últimas, están teniendo lugar entre Roma y Écone... Por medio de ellas el Papa trata de llegar a un acuerdo.
Yo mismo escribí tras el anuncia de la renuncia del Papa, el 11 de febrero, que este dossier de negociaciones con la FSSPX fundad por Mons. Lefebvre prometía ser uno de los "fracasos" del Pontificado. Si no el más grande. Benedicto XVI aceptó todas las condiciones de la FSSPX: la rehabilitación de la Misa de acuerdo al rito antiguo, el levantamiento de las excomuniones, la proposición del acuerdo doctrinal. Él ha puesto todo su corazón de pastor angustiado por la unidad de la Iglesia. Nunca un Papa ha dedicado tanto de sus esfuerzos personales a un dossier tan específico, con el riesgo de ser totalmente incomprendido. También sufrió la infamia global como resultado del affair Williamson.
Esta negociación, usualmente considerada en Italia o en la Iglesia universal como la "cuestión francesa" no es tal en realidad. Es uno de los símbolos de este Pontificado. Lo que pudiera suceder o no en los próximos días es por tanto muy importante para la Iglesia católica.
Si uno tuviera que resumir en una frase el Pontificado de Benedicto XVI, ésta sería: la rehabilitación de la fe y la identidad católica. Una imagen lo captura todo. La JMJ de Madrid atestiguó durante el tiempo de la vigilia -antes del diluvio que cayó inmediatamente después- no el espectáculo de un Papa ante un millón de jóvenes, sino un increíble silencio de oración frente a una hostia consagrada... con el Papa, arrodillado, frente a todos. En la visión católica, por tanto, la adoración de... Dios, porque la Iglesia considera que Cristo está "verdaderamente presente" en la hostia consagrada bajo la "apariencia" de pan.
Es necesario agregar esto: los monasterios y seminarios que están repletos, las comunidades y los sacerdotes que brillan, son muy frecuentemente gente que doblan su rodilla frente a la Eucaristía.
Uno podrá burlarse de esta práctica, ¡pero de hecho ha realmente vuelto! Lanzada bajo Juan Pablo II, este retorno a la fe eucarística ha encontrado su plenitud bajo el pontificado de Benedicto XVI.
Y no se puede comprender exactamente nada en el estado actual de la Iglesia, o sólo del exterior, si uno no toma esta clave de lectura esencial.
Otra manera de decir esto, más sucinta, sería esta -y sin ánimo de ofensa para con los protestantes: el Pontificado de Benedicto XVI ha, por así decirlo, "des-protestantizado" la Iglesia católica, para el disgusto del ala progresista. Pero es una realidad objetiva, que les hace rechinar los dientes.
Es necesario tener esto presente para comprender mejor el alcance de las discusiones, aún a última minuto, con los lefebvristas. Benedicto XVI, el teólogo, ha "re-catoliquizado" la Iglesia. No hay mucho más para decir. Si este verano le hizo la confidencia a su biógrafo, Peter Seewald, de que tenía un sentimiento de haber completado su misión, lo es en este sentido. Él ha, en efecto, corregido el curso. Su dirección era lo esencial de la fe católica. Puso fin a las aproximaciones y experimentaciones del período post-conciliar.
Es por esta razón que él siempre ha visto favorablemente la Fraternidad de San Pío X. No los vio como una tribu irreductible de hombres, o como un conservatorio. Él no se pliega ante la agresividad de algunos contra su persona. Ve a estos sacerdotes y esta obra como un espacio donde se vive lo esencial de la fe católica. Algunos leyendo esto van a saltar, pero es el sentido de la carta de Mons. Di Noia, publicado en una nota anterior. [Enlace al texto de la carta de Mons. Di Noia en inglés]
Por tanto, Benedicto XVI nunca consideró normal que esta gente, que toma parte de lo que es "esencial", sean rechazados cuando muchos sacerdotes, teólogos y obispos que son considerados católicos, no reconocen -ellos tienen, desde este punto de vista, una teología filo-protestante- la "presencia real" de Cristo en la Eucaristía.
Por supuesto, hay también las cuestiones doctrinales y enfoques muy conflictivos del Vaticano II. Pero es de capital importancia entender esta convergencia de lo que es esencial para la fe: Benedicto XVI no desea reintegrar a la FSSPX para "arreglar" un problema, como haría un administrador. Él cree que aquella tiene un lugar en el cuerpo de la Iglesia y un importante rol para jugar allí. Uno que ya juega, sin notarlo.
Esta visión de las cosas no entra en los espíritus de mente estrecha. Y los hay en ambos lados. No entra en los espíritus jurídicos (en el sentido de los canonistas, los juristas de la Iglesia asustados por un cabello más) o técnicos (en el sentido de la teología, a veces a caballo entre comas). Esta visión no es solamente de orden místico o espiritual. Es una visión intelectual, en el sentido del conocimiento profundo de las cosas tal como son y como van.
Benedicto XVI se va. La evaluación de las listas de los papabili -con excepción del cardenal Ranjith, de Colombo, en India, pero que tiene pocas chances precisamente a razón  de su sensibilidad tradicionalista- demuestra que este "momento Benedicto XVI" es una ocasión única para la Fraternidad.
La FSSPX se sorprende con este renuncia. Pero Roma -léase el Papa- le tiende un último cabo. Son nuestros colegas de La Croix quienes lo revelaron el viernes 15 de febrero a la tarde. Una carta fechada el 8 de enero y firmada por el cardenal Müller, Prefecto de la Doctrina de la Fe y Mons. Di Noia, entonces presidente y vice-presidente de la Comisión Ecclesia Dei, responsable de las relaciones con los lefebvristas, fue enviada a Mons. Fellay.
Roma les propone antes de que la renuncia del Papa sea efectiva el 28 de febrero, firmar un último acuerdo y volverse una prelatura que les dará dependencia de Roma e independencia de los obispos. Esta carta exige una respuesta para el 22 de febrero, día de la Fiesta de la Cátedra de Pedro, un día muy simbólico dado que es la fiesta de la fundación de la Iglesia. Este punto de vista es expresado en la carta firmada por Mons. Müller (quien es personalmente muy opuesto a este acuerdo), pero a quien el Papa, quien lo nombró para su puesto, pidió que trabajara por esta unidad.
Otra apertura increíble contenida en la carta de Mons. Di Noia: permitir a los lefebvristas continuar su examen teológico crítico del Concilio Vaticano II desde el marco previsto por la Congregación de la Doctrina de la Fe pero a condición de no exponer todas las mañanas en la plaza pública. Y además, la libertad de una prelatura para ejercer el carisma particular del sacerdote, como dijo Mons. Di Noia. Un status por lo tanto muy establecido canónicamente: ¿alguien ha visto que el Opus Dei se queje de falta de libertad o de una restricción particular en este status juridico?
Falta entonces un cuarto de hora para la medianoche. Otro día se prepara para la Iglesia donde esta posibilidad de reu  está en riesgo de ser aplazada para siempre. Mons. Fellay no esperaba la renuncia del Papa y pensaba que tendría tiempo, pero ya no. Ni siquiera para consultar el capítulo de su congregación tal como había prometido: no hacer ningún acuerdo con el Papa sin consultarlos. Mons. Fellay sabe entonces que la oportunidad es única.
[...]
Mons. Fellay se encuentra ante una gran responsabilidad. ¿Será él que por miedo de los ultras -que de todas formas lo abandonarán- rechazará la última mano salvadora de este Papa, quien en cierta manera hizo espiritualmente su renuncia también en juego con el acuerdo? De lo contrario ¿qué significaría esta carta y estos intercambios a una semana del fin del Pontificado?
Hay algo del destino mismo de la FSSPX, de su propia posición, que está por tanto en juego. Está acostumbrada a tomar oportunidades. Incluso así fue establecida. Puede decir que no fue comprendida una vez más con este rechazo. No puede hacer otra cosa con la credibilidad y la buena voluntad que pudieron recibir en la Iglesia católica, particularmente entre los jóvenes que son el futuro. Pero ¿cómo puede una obra que tiene la ambición de revivir la identidad de la Iglesia rechazar concienzudamente esta posibilidad? ¿Hasta qué punto se puede estar cegado y paralizado para ver esto? ¿Un pontificado que estuvo casi dedicado a ella no es suficiente?
Esta mañana nos llegaba el mensaje: "El Papa levanta el ultimátum a la FSSPX". Será trabajo para su sucesor, parece.
Pope lifts ultimatum on SSPX

This morning, 22 February the "ultimatum" would have expired which the Curial Archbishop Gerhard Ludwig Müller, who heads the Pontifical Commission Ecclesia Dei presented to the Society of St. Pius X.. By that date, the SSPX which was founded by Archbishop Lefebvre had make a response to the June 2012, "Doctrinal preamble" presented by the Vatican.
At noon today, theVatican spokesman Father Federico Lombardi said that Pope Benedict XVI would leave the matter of the SSPX to his successor, without making any further details. Pope Benedict XVI has apparently lifted the deadline given in the Archbishop's letert. The question remains open until the new head of the church gives new directives.
La agencia lefe DICI confirma; se pronunció al respecto:
Vaticano: Acerca de rumores difundidos en la prensa

Este jueves 21 de febrero de 2013, durante una conferencia de prensa, el P. Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, declaró, en referencia a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que la fecha límite del 22 de febrero (para una respuesta de Mons. Bernard Fellay a la Congregación para la Doctrina de la Fe – nota de la redacción), adelantada por la prensa, es tan solo pura hipótesis, ya que Benedicto XVI ha decidido dejar el asunto a su sucesor. Es inútil, pues, esperar una solución de la situación antes del fin de este pontificado.
"Se acabó lo que se daba", como dijo uno...

20 de febrero de 2013

Última oportunidad de este pontificado para la FSSPX

Vengo observando hace dos días una noticia de la que no hay mucha información. Lo comparto con ustedes. Se trata de una afirmación del P. Claude Barthe, hombre que, según algún sitio, es "proveniente del tradicionalismo y cercano al Papa Ratzinger". La clave es lo que dijo en una entrevista para la revista Present, divulgada por Messainlatino, a propósito de la abdicación del Santo Padre.

P. Claude Barthe

En la misma, cito:
-¿Qué va a ser de las discusiones y el futuro de la Fraternidad San Pío X?
Por increíble que pueda parecer, por ahora no hay cambio alguno. Me explico. Todo el mundo sabe ya que la Comisión Ecclesia Dei ha enviado una carta al obispo Fellay, el 8 de enero y espera una respuesta de él el 22 de febrero, el día de la fiesta de la Cátedra de San Pedro. En este día, 22 de febrero, podría ser fechada la erección de la Prelatura de San Pío X. Esto sería la verdadera conclusión del pontificado de Benedicto XVI: la rehabilitación de Monseñor Lefebvre. ¿Puede usted imaginar el estruendo (que se generaría con tal medida) y también, de manera indirecta, la influencia que tendría en la orientación de los acontecimientos de marzo (el Cónclave).

Esta información es clave. Fue difundida también por Gonzalez en su tétrico panorama eclesial y por Constantino desde su militancia.

El sitio italiano cita a su vez al sitio alemán Katholisches, que cito:
Was wird aus den Gesprächen und der Zukunft der Piusbruderschaft?
So unglaublich es erscheinen mag, wird sich in unmittelbarer Zukunft nichts ändern. Ich will es genauer erklären. Alle wissen inzwischen, daß die Kommission Ecclesia Dei am 8. Januar einen Brief an Bischof Fellay geschickt hat und von ihm bis 22. Februar, dem Fest Kathedra Petri eine Antwort erwartet. Mit diesem Tag könnte die Errichtung einer Personalprälatur Sankt Pius X. datiert sein. Das wäre ein wirklicher Abschluß des Pontifikats Benedikts XVI: Die Rehabilitierung von Msgr. Lefebvre. Man kann sich den Paukenschlag vorstellen und natürlich auch, welches Gewicht dies für die Ereignisse im März hätte.

13 de febrero de 2013

Renuncia, y especulaciones

Comentario breve de toda la locura que se está viviendo.

Recomiendo principalmente dos artículos: uno, de VaticanInsider y el otro the The Wanderer.

Por un lado la incertidumbre de lo que se viene es natural. Muchos pensábamos que todavía era temprano para pensar el "el próximo", cuando de repente nos encontramos con esta noticia. Personalmente me impactó muchísimo... el trabajo del Santo Padre ha sido realmente impecable. El de él. No hablo de la Curia.

Todavía falta darle terminación al tema de los Ordinariatos (preparar para los luteranos conversos), al tema de la Misa (algún día tendrán que unir ambas formas del rito romano), al tema de la FSSPX (más que terminación, recomenzar, en realidad), y varias cosas más. Su sucesor deberá hacerse cargo de todo esto y de reordenar la Curia -algo que según los especialistas, no se pudo lograr con eficacia en este pontificado- básicamente.

¿Será un Juan Pablo III, un Pablo VII? ¿Será un Pío XIII, un León XIV? No lo sabemos. Pero una de las hipótesis barajadas en la página del Druida Panoramix -hablando de un "Plan B"- concebía que el Santo Padre bien podría haber realizado esta maniobra con el fin de influenciar/ controlar los lineamientos para el próximo Petrus.

Repito, recomiendo los artículos arriba mencionados. Una nota más: me han soprendido mucho los artículos sobre el tema aparecidos en el diario La Nación; por supuesto, ninguno es de Elizabetta, gracias a Dios.

Anda circulando además un artículo publicado en un blog. Lo leí; un poco "sensiblero" para mi gusto, pero creo que refleja de alguna manera la realidad del renunciar.




Oremus pro pontifice nostro Benedicto!

11 de febrero de 2013

¡Benedicto XVI renuncia!

Esta mañana ha aparecido la noticia, anunciada por el P. Federico Lombardi.
Si la noticia es verdadera, que parece que la es, entonces empecemos a rezar... YA.

El texto de su carta de despedida a los fieles (difundida por Radio Vaticana):
Queridísimos hermanos,
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013
BENEDICTUS PP. XVI

V. Oremus pro Pontifice nostro Benedicto.

R. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius. [Ps 40:3]

Pater Noster, Ave Maria.

Deus, omnium fidelium pastor et rector, famulum tuum N., quem pastorem Ecclesiae tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo, quibus praeest, proficere: ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat sempiternam. Per Christum, Dominum nostrum. Amen.

8 de enero de 2013

La verdadera danza litúrgica

Hoy quisiera referirme en este post sobre una curiosidad española que muchos -sobretodo fuera de España-desconocen. Se trata de las "danzas de los seises". Se trata, sin dudas, de una "danza litúrgica", y que no es un abuso "post-conciliar" ni mala interpretación, ni influencia del modernismo. Al contrario, se trata de una práctica muy antigua.


LOS SEISES DE SEVILLA

Hablar de seises actualmente significa hablar de los diez niños de la Catedral de Sevilla que realizan una danza sagrada, delante del Santísimo, en tres ocasiones durante el año: en la Octava del Corpus, la de la Inmaculada, y en el Triduo de Carnaval. Esta vistosa y peculiar tradición remonta a la época del Renacimiento, y en la actualidad es conocida por todas partes.

1. Datos históricos

Al tratar de los seises, conviene distinguir claramente dos etapas en su evolución histórica: una relativa a la denominaciónseises y su oficio de cantores, y otra a la danza sagrada que ellos realizan.

Los niños cantan en la Iglesia desde los primeros siglos. De hecho, la monja española Egeria (s. IV) confirma ya su presencia en el Kyrie eleison de la oración de los fieles del Oficio en Jesuralén, y participan siglos más tarde, al menos en la liturgia hispano-mozárabe y en la galicana. Por tanto, es normal que al abrirse la antigua mezquita-Catedral de Sevilla al culto, tras la reconquista de la ciudad por san Fernando, ésta contara con la presencia organizada de mozos de coro (niños cantores y acólitos) para la liturgia solemne, siguiendo la práctica que era común por entonces en España.
En el Renacimiento, cuando nace la música coral y como consecuencia el coro polifónico, los niños cantores se encargaron de las voces superiores de la polifonía (particularmente del cantus), de los versos responsoriales del oficio, de algunas otras secciones, y a veces también de varias danzas y trozos de los autos y pasos que solían realizarse por Navidad y Pascua. Estos chiquillos solían ser de cuatro a diez, aunque en la segunda mitad del siglo XV se generalizó el número seis, razón por la que bien entrado el XVI pasaran a denominarse seises en toda España, y en Sevilla en la segunda mitad del siglo XVI: siendo maestro de capilla Francisco Guerrero (1517-1599). Hasta entonces, los documentos hispalenses les llaman "moços", "moços de coro", "muchachos", "moços cantorçicos" y "niños cantorçicos". De hecho, así los define el Diccionario de Autoridades: "Seises llaman en algunas iglesias cathedrales los niños que asisten a choro, y cantan canto de órgano y contrapunto. Llámanse seises porque se fundan en este número". Efectivamente, la palabra "seises" es el plural vulgarizado de "seis" y, a su vez, una abreviación de la frase completa "los seis niños cantores”, teniendo en cuenta que, después del primer tercio del siglo XV, el Cabildo hispalense delimitó el número de sus niños cantorcicos a seis, que era la práctica común en España como hemos visto más arriba. A los seis niños de plantilla, se agregaron a veces algunos más denominados supernumerarios, cuyo número varió según las épocas. Lo cierto es que actualmente son diez los que interpretan los bailes de seises del Corpus, Inmaculada y Carnaval.
Los niños cantores o seises de las Catedrales vivían con el maestro de capilla y de él recibían educación, manutención y vestido, hasta que en el siglo XVII pasaron a vivir internos en los colegios creados por los cabildos. El Colegio de San Isidoro, en el que ingresaron los seises el 1 de enero de 1636, fue fundado en 1633 para los acólitos (=mozos de coro) de la Catedral, y cerró sus puertas definitivamente en 1960.

2. El Corpus y los primeros seises

No se sabe con seguridad desde cuándo comenzaron a danzar los seises de la Catedral de Sevilla, aunque su aparición está fuertemente ligada a la procesión del Corpus. Por eso podemos afirmar, con toda claridad, que esta fiesta fue el acontecimiento que impulsó, durante el período renacentista, el nacimiento de la danza sagrada de los seises de la Catedral y ha sido, a lo largo de los siglos, la única razón de su existencia. Es verdad que la encontramos en la Inmaculada y en el Triduo de Carnaval, pero en estos dos casos surgió como derivación y a imitación de la practicada en el Corpus, según consta en los documentos de fundación de Núñez y Contreras.
Los primeros documentos de la Catedral que hacen referencia al baile de los seises se encuentran en el Libro del Veedor (años 1508 y 1509) y en los Libros de Fábrica (año 1512) del Archivo Capitular. éstos señalan que en la procesión del Corpus de 1508 tomó parte activa un grupo de niños, con sus danzas, pero no dice nada del número ni de que dicha costumbre se iniciara aquel año. Aunque estos datos nos hablan de seises (=cantorcicos) que danzaban en la procesión, desconocemos el número de estos niños cantores que bailaban, por entonces, en la citada procesión. Más aún, los documentos del Archivo Capitular dan fe de que su número no era fijo, ni de que lo hicieran en un lugar determinado, o que siguieran un ceremonial concreto; incluso sus trajes eran muy distintos a los actuales.
Los ideales y en general el espíritu de la Contrarreforma católica, impulsado por el Concilio de Trento (1545-1563) frente al protestante, cristalizó en una cultura festiva muy característica del Barroco, centrada, sobre todo, en el culto a la Eucaristía, que condujo a unas celebraciones con un despliegue de medios grandilocuente. Esta explosión de júbilo popular llenó por completo el Corpus, que se convirtió en paradigma y fiesta barroca por excelencia. Danzas, autos, representaciones, desfiles y músicas animadas y alentadas por las autoridades civiles y eclesiásticas, dieron forma al Corpus español, convertido en una de las manifestaciones más llamativas, principalmente en Madrid, Toledo, Valencia y Sevilla.

Aquellas danzas sagradas que se realizaban en el siglo XVI de manera esporádica, durante la procesión del Corpus, se centraron en lugares bien precisos y determinados, a comienzos del siglo XVII. De entonces datan las tres de rigor que preceden a la procesión del Corpus todavía en nuestros días: una ante la Custodia, otra ante el Cardenal, y la tercera ante el Ayuntamiento y el Tribunal de la Inquisición, aunque las tres estuvieran dedicadas al Santísimo, presente en la Custodia. Además, durante la procesión intervenían frente al Real Acuerdo y el Tribunal de la Contratación de Indias, reunidos en el edificio de la Audiencia (Plaza de San Francisco), y por algún tiempo ante la puerta de la Colegiata del Salvador. Pero ambas danzas desaparecieron pronto y no volvieron ya más a intervenir durante la procesión.


3. Seises en la Octava del Corpus 

En realidad, la verdadera historia de los seises de Sevilla nace en 1613, año en que éstos comienzan a bailar durante la Octava del Corpus en el presbiterio bajo de la Catedral con los trajes de pajecitos, y esencialmente con el mismo significado y la organización actual, salvando ciertos detalles. En efecto, para que se institucionalizara la danza sagrada de los seises de la Catedral de Sevilla que ha llegado hasta nosotros, fue necesaria la colaboración de otras dos realidades fundamentales: la presencia de un marco litúrgico apropiado, que encontró su lugar en las llamadas "siestas" de la Octava del Corpus de los comienzos del siglo XVII. Y además, el sostén económico de una fundación, que vino de la mano del canónigo Mateo Vázquez de Leca, antiguo miembro de los seises de la Catedral hispalense. 
Don Mateo, Arcediano de Carmona, y el mismo cabildo hispalense, consideraron provechoso ofrecer a los sevillanos un medio entrañable y atrayente que les impulsara a venir a la Catedral para adorar al Santísimo expuesto en el altar mayor de la Catedral. Por esta razón, en nuestra ciudad no sólo actuaron desde entonces la capilla polifónica, los ministriles y los organistas, como era costumbre en otras Catedrales españolas, sino también los seises, que bailaban un villancico acompañado por los ministriles.
Lo que hizo, pues, el Arcediano de Carmona, fue incorporar la danza sagrada de los seises a las "siestas" de la Catedral de Sevilla, que tenían lugar por la tarde, en el presbiterio bajo, durante toda la Octava del Corpus; una práctica que sigue conservándose en nuestra Catedral y todos ustedes pueden contemplar a las cinco y media de la tarde, dentro de una Liturgia solemne de la Palabra. El historiador Castro Palacios relata así su fundación:
"A los principios que empezó la dotación del S. D. Mateo Vázquez de Leca, Arcediano de Carmona y canónigo, para que toda la Octava del Corpus se manifestase el Smo. Sacramento por las siestas, traían los maestros de danza a los niños que enseñaban, y en las siestas danzaban delante del Smo. Sacramento, y de aquí se tomó motivo para vestir los seises y que danzasen como hoy se haze".

Sabemos incluso cómo se desarrollaban aquellas Exposiciones del Santísimo vespertinas en el siglo XVII, a la hora de sexta, cuando Vázquez de Leca quiso que los niños seises participaran también con su danza sagrada ante el Señor. La cláusula tercera de la escritura del Arcediano, presentada al Cabildo hispalense en 1613, dice lo siguiente:
"...mandará el señor diputado [del Cabildo], antes de la fiesta, llamar al maestro de capilla desta Santa Iglesia y le dará orden para que lo que se cantare en los seis días de la octava del Santísimo Sacramento se varíe, de modo que no se cante un día tras de otro una misma cosa, y que en ello se tenga el orden que se sigue: Ha de entrar cada tarde, al principio, la capilla de cantores con el primer verso de Pange lingua, y hanse de cantar dos chanzonetas bailando los muchachos con sus vestidos de danza, y un motete nuevo que canten las capillas juntas de ministriles y cantores, y entre el motete y las chanzonetas una vez se tocará la corneta al organillo y otra vez, al mismo, cantará algún cantor de buena voz, y otra vez los ministriles solos tocarán algún motete, para que, en esta variedad, el pueblo pueda ser movido a mayor devoción. Y últimamente se ha de rematar la fiesta (=siesta), cada tarde, con el Tantum ergo que dicen de Ureda, e irán dos cantores a los órganos del coro, y llevando el maestro de capilla el compás, en la puerta del pavimento, cantarán las dos coplillas de cantores y ministriles, sonando los tres órganos y haciendo señal en la torre para las campanas y, a un mismo tiempo, se encierre a nuestro Señor, al Benedicamus Dómino".
Así pues, con la dotación económica que el Arcediano de Carmona ofreció a nuestro Cabildo Catedral, para la celebración solemne de la Octava del Corpus, se institucionalizó la danza sagrada de los seises, como parte integrante de la celebración eucarística vespertina.A partir de este momento podemos hablar, en sentido propio y verdadero, de seises de Sevilla.

4. Los seises en la Octava de la Inmaculada y en el Triduo de Carnaval

El baile de seises de la Inmaculada y de su Octava nació por derivación y a imitación del baile del Corpus y su Octava. Nada sorprendente, teniendo en cuenta que la Inmaculada es una de las celebraciones más importantes en el calendario litúrgico de la Iglesia y particularmente del de Sevilla.
A partir del Concilio de Trento, fueron frecuentes las embajadas españolas que acudieron a Roma para influir, ante el Papa, en favor de la causa de la Inmaculada Concepción, petición apoyada también por los reyes que, en más de una ocasión, viajaron a la Ciudad Eterna con este mismo propósito.
En Sevilla, "la tierra de María Santísima", como ha sido denominada por los escritores y oradores, el tema inmaculista se convirtió, sobre todo a partir de 1613, en verdadera pasión. Tan grande era el fervor inmaculista de los sevillanos que el pueblo y algunos personas importantes de la ciudad se reunían por la noche, en jubilosas manifestaciones; cantaban coplillas, rezaban oraciones, e incluso colgaban carteles con lemas como éste: "María, sin pecado original". Nada debe extrañarnos, por tanto, que el Cabildo hispalense decidiera, en 1578, que la Octava de la Inmaculada se celebrara de manera similar a la del Corpus:
"Este dicho día, mandaron que los menestriles y cantores celebren el octavario de Nuestra Señora de la Concepción según y como se celebra el octavario del Corpus Christi".
Después de lo expuesto anteriormente, se comprende muy bien la importancia que ha tenido la fiesta de la Inmaculada en Sevilla, al menos desde finales del siglo XVI y, sobre todo, a partir del siglo XVII; que contara, ya desde finales del siglo XVI, con la celebración de una octava especial, unida a la fiesta; y que alguien la dotara económicamente, para colocarla en un rango de especial magnitud, similar al que tenía la celebración del Corpus.
En 1654, treinta y ocho años después de que intervinieran los seises en la Octava del Corpus, el Veinticuatro Gonzalo Nuñez de Sepúlveda legó todos sus bienes al Deán y al Cabildo de Sevilla, para que la Octava de la Inmaculada se celebrara con la misma solemnidad y aparato que la del Corpus, incluyendo en ella también la danza sagrada de los seises.
Los seises no han dejado de intervenir en el Presbiterio Bajo de la Catedral de Sevilla, en la Octava de la Inmaculada, desde entonces. Y lo vienen haciendo con el mismo esplendor, con la misma pompa e idéntico ceremonial de la Octava del Corpus, pues así lo quería don Gonzalo Núñez de Sepúlveda, y, además, porque "si a Sevilla se le llama Tierra de María Santísima, por igual razón se le dice Tierra de Jesús Sacramentado, pudiéndose atestiguar que es eucarística por mariana, como así mariana por eucarística, los dos amores esenciales del sevillano".

El Triduo de Carnaval está formado por los tres días que anteceden al Miércoles de Ceniza, con el que se inicia la Cuaresma. La fundación del Triduo de Carnaval de la Catedral de Sevilla se debe a la fundación de don Francisco Contreras Chaves (+1682), quien, por testamento legó sus bienes al Cabildo, una vez hubiera fallecido su esposa, Ana María Veidaza. 
Sin embargo, la celebración del Triduo de Carnaval no se puso en marcha inmediatamente después del fallecimiento de doña Ana María (1691), ya que las posesiones de don Francisco resultaron insuficientes, por lo que la Catedral hispalense decidió añadir lo restante, a fin de que pudieran cumplirse los deseos de éste a partir de 1695. Así pues, el Triduo de Carnaval se celebró ese año, por vez primera, con solemnidad y grandeza similares a la Octava del Corpus. Actualmente, el Triduo de Carnaval sigue celebrándose con el mismo ceremonial que se acostumbra en la Octava del Corpus, y con los mismos bailes de seises, aun cuando, en realidad, resulte menos lucido, a causa del bajo número de público que concurre. De hecho, son muchos los sevillanos que desconocen su existencia.



18 de diciembre de 2012

El Concilio Vaticano I, ¿rupturista?

Traduzco aquí un artículo escrito por el P. Ray Blake y publicado en su blog Fr. Ray Blake's Blog, que trata sobre un tema fundamental en la relación entre la Iglesia católica y las diversas Iglesias ortodoxas. Este tema radica básicamente en la figura del Papa, su rol dentro de la Iglesia universal (cuál es, cuál debería ser, etc.). Me ha parecido interesante para reflexionarlo, así que lo he traducido para ustedes.


Fr Ray Blake
P. Ray Balke (fotografía extraída de su blog)

¿Fue el Concilio Vaticano I de ruptura?




Hay mucho que hablar del Espíritu del Vaticano II; el P. Henry "consiguió" [enlace en inglés] una entrevista interesante con el sabio cardenal Piacenza, declarando el constante mensaje de este Papado: "El Concilio Vaticano II no fue de ruptura".

Tengo un obispo griego amigo que enseña teología y es consejero teológico del Patriarca de Constantinopla. No estoy tan seguro de que lo que dice el Vaticano II la interese realmente. Su gran problema es el Vaticano I y lo que dice sobre el rol del Papa y la naturaleza de la Infalibilidad Pontificia. Ese es el punto de estancamiento de cualquier esperanza de re-unión con Oriente; en el pasado, cuando hablé de la posibilidad de re-unión con él, su respuesta fue "Es imposible" por el Vaticano I.

Es interesante que desde el lado ortodoxo parece que ha habido progresos, aunque cualquier ortodoxo que se precie odiaría esta palabra, así que hablemos de una "profundización en el entendimiento o en la cuestión" del rol de los "Patriarcados" y sus relaciones con los demás, más que nada por las vísperas del Sínodo Pan-ortodoxo, que podría o no realizarse. Uno de estos temas que está en la agenda en el rango del Patriarcado de Moscú en relación con aquellos de origen apostólico y especialmente la relación de Moscú con Constantinopla. La de ésta con Atenas es otro problema. Aunque nunca será discutido públicamente, el Patriarcado Romano es realmente importante para la Ortodoxia, tanto en cómo se ve a sí mismo, como también en el reclamo que la Ortodoxia haría acerca de nosotros cayendo en herejía o habiendo ido al cisma, dado que si "la primera Roma ha caído", ¿qué hay del reclamo de Moscú de que es la tercera Roma, porque "Constantinopla, la segunda Roma, ha caído"?. ¿Qué se entiendeo por "caer"? ¿Por qué es que hay muchos reclamantes de los Patriarcados de Jerusalén y Alejandría y sólo hay un reclamante sin oposición al Patriarcado romano? ¿Cuál es la relación de Constantinopla con las demás Iglesias autocéfalas, especialmente las Patriarcales?

Otro tema vinculado es la validez de los sacramentos de lo que la Ortodoxia ve como Iglesias o comunidades eclesiásticas cismáticas y heterodoxas. Esto tiene que ver con cuán distantes, cuán caídas están las comunidades protestantes y sus sacramentos. ¿Son lo mismo que las Iglesias Orientales Ortodoxas que rechazaron Calcedonia? ¿Y qué hay de los sacramentos de aquellos en comunión con Roma, no sólo latinos sino también orientales y bizantinos? Pero el gran problema para los ortodoxos, al menos a lo que a Roma se refiere, son los reclamos sobre el "Espíritu" del Vaticano I, que simboliza no menos que la ruptura.

Para los católicos parece haber un desdibujamiento del Magisterio Ordinario y Extraordinario. Las enseñanzas sobre el control de natalalidad artificial y la imposibilidad de la ordenación femenina al sacerdocio (y episcopado) son cada vez más presentadas como enseñanzas "infalibles" pero no tanto porque fueran enseñadas por Pablo VI o por Juan Pablo II sino porque han sido "siempre y en todas partes" enseñadas por la toda la Iglesia
Para todo el debate exaltado en torno al Vaticano I y ciertamente todo el 'ruido' posterior al "Espíritu del Vaticano I", nada de lo que ha sido declarado como enseñanzas "infalibles" desde 1870 es nuevo. Todo se encuentra en los principios del primer milenio, es decir antes de la ruptura entre Oriente y Occidente.

En los últimos mil años, desde el Gran Cisma la teología del Patriarcado no ha tenido importancia en Occidente, pero cuanto más progrese el diálogo ecuménico y cuanto más comencemos a valorar al Oriente, será más importante una "teología de cátedras [sedes? - "a thology of chairs" en el original]" (sic).

El Vaticano I habla de una autoridad "universal" que tiene el Papa sobre toda la Iglesia y efectivamente, el primer título abandonado por Benedicto XVI fue el de "Patriarca de Occidente", el que para los ortodoxos fue visto como una sutil modificación de "Patriarca Universal". Pero en la práctica, ¿qué quiere decir? ¿Significa realmente algo diferente en el segundo o tercer milenio de lo que hubiera significado en el primero? ¿Significa algo más que ocupar la primera sede pero en compañía -y no en "dominación" de- otros Patriarcas?
¿Fue el Concilio Vaticano I de ruptura?

La vuelta de los dos ambones

Traducimos a continuación el artículo escrito en lengua portuguesa por Kairo Rosa Neves de Oliveira en el sitio Subsídios Litúrgicos Summorum Pontificum (...) que hace referencia al curisoso uso de dos ambones durante la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos, en Roma.

Nota de actualización: aunque el artículo es bastante viejo -lo reconozco-, no creo haber encontrado repercusión en los sitios hispanohablantes -sobre todo los dedicados a la liturgia-, así que contribuyo a su difusión. No tiene desperdicio.

***

Todos deben tener visto en los blogs y también en las redes sociales al Santo Padre usando el fanón en el día de ayer. Otra novedad que puede haberse escapado a la vista de algunos es una interesante disposición del espacio donde fueron hechas las lecturas. No uno sino dos ambones fueron usados. ¡Y no es la primera vez! En la apertura del Sínodo de los Obispos y también en la del Año de la Fe los ceremonieros pontificios ya habían colocado en la Plaza de San Pedro otro ambón para las lecturas "al sur" del altar.

El ambón de la epístola fue ubicado en la parte superior de la escalera de la basílica que sirve de presbiterio en la celebración. A la misma distancia del altar que el otro ambón. Desde allí se hicieron las lecturas, fue cantado el salmo y, al final de la litrugia de la palabra se hizo la oración de los fieles.

El ambón de la epístola, segunda lectura siendo hecho por un clérigo oriental.

El ambón el lado derecho, que ya era usado, estaba notablemente más florido y allí fue proclamado el Evangelio. Eso corresponde a la práctica prevista en el misal de 1965, que conserva los lados "cornu epistolae" y "cornu evangelii" pero ya se ha reanudado la práctica del uso del ambón como obligatoria en la liturgia.

El ambón del Evangelio: diácono cantando el Evangelio.

Cabe ahora hacer un puente entre la liturgia de 1965 y la liturgia actual. Para eso precisaremos de ir un poco antes: estudiar el origen de esta pieza en la arquitectura de las iglesias cristianas que está antes del mismo origen del cristianismo. El ambón ya se encontraba en la liturgia de la Sinagoga y también en las cortes civiles para el uso de los abogados. Pasó entonces a nuestra liturgia como una gran facilidad, siendo abundantemente encontrado en la arquitectura cristiana ya en los primeros siglos.

En el siglo V era común encontrar en las iglesias mayores dos ambones, como se puede ver en la Basílica de San Anselmo. Uno, a la derecha, era propio del obispo -siempre que no hablaba desde la cátedra- y del diácono al cantar el Evangelio, al lado del cual más tarde se colocaría el candelero para el Cirio Pascual. El otro, a la izquierda, el más bajo, era propio de aquel que cantaba el Responsorio-Gradual.

Con el pasar del tiempo, sin embargo, los ambones desaparecieron casi completamente del rito romano. En la Misa solemne el subdiácono cantaba la Epístola de un lado del presbiterio teniendo el Epistolario asegurado por un acólito; el diácono a su vez era ayudado por el subdiácono a cantar el Evangelio. En la Misa rezada ["Misa baja"] las lecturas eran hechas desde los bordes del altar manteniéndose entre tanto la localización primitiva de cada texto litúrgico: la Epístola era leída a la izquierda en tanto que el Evangelio era leído a la derecha. De ese uso procede la expresión "Cornu Epistolae" y "Corny Evangelii" e incluso la separación del propio espacio sagrado del lado de la Epístola y del Evangelio.

La homilía sin embargo no perdió su lugar, pasando a ser pronunciada desde los púlpitos. Estos, aunque tuviesen una apariencia semejante a los ambones, diferían significativamente de sus ancestros por un detalle interesante: no eran usados para la Misa propiamente dicha en tiempos en que la homilía no era tenida como parte de la Misa. De hecho la homilía podía ser hecha antes o después de la Misa, o simplemente el predicador se quitaba la casulla -o al menos el manípulo- indicando la "suspensión" de la misma para la predicación. [N. del T.: recordemos que ambos ornamentos son propios y exclusivos de la Liturgia Eucarística]

Así los ambones de la liturgia primitiva eran piezas de uso litúrgico en tanto que los púlpitos no lo eran. Es común observar todavía en las iglesias, como es el caso de la Catedral de San Pablo [Brasil, como también pueden observarse en la Catedral Metropolitana de BsAs], dos púlpitos, uno de cada lado de la iglesia. Eso en nada refleja los dos ambones que se acostumbraba tener, y que el Misal de 1965 exige tener de vuelta. La presencia de dos púlpitos sirve para que el predicador pueda ser visto por el obispo (que tradicionalmente se sienta del lado derecho) o por el presbítero (del lado izquierdo) cuando no el mismo clérigo que oficia la Misa y hace la homilía.

Volviendo a los días actuales, vemos que las reformas del siglo XX acabaron por recolocar los ambones en el rito romano; primero dos ambones, según las rúbricas de 1965, después apenas un ambón, conforme al Misal de 1970 y posteriores. Cabe resaltar, sin embargo, que según las rúbricas de 2002, no se prohíbe explícitamente el uso de dos ambones aunque toda la IGMR [Instrucción General del Misal Romano] trate de ambón, siempre usando el singular. Y parece ser en ese punto que el Departamento de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice da un paso más "ad fontes".

Ambón de la Epístola: corista canta el Salmo en la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos.

El uso de dos ambones torna la forma ordinaria más de acuerdo con la forma extraordinaria del rito romano, siendo un paso en la dirección de la reforma de la reforma de Benedicto XVI. Puede ser un poco precipitado el decirlo, pero parece que dos ambones pasarán a figurar en las Misas papales.

Salven la Liturgia.

NOVO MOVIMENTO LITÚRGICO BENEDITIANO.