3 de noviembre de 2011

Algo huele mal en... Reino Unido

Como nos ha ilustrado el blog Secretum Meum Mihi al cual recomiendo para su lectura diaria, volvemos a notar encontronazos internos mal disimulados dentro de la FSSPX.

Todo empezó cuando al P. Morgan, superior del distrito británico de la FSSPX, se le ocurrió comentar en su carta mensual de noviembre sobre algunos puntos de la "cumbre" de Albano, donde fueron convocadas algunas relevantes del panorama "tradicionalista" internacional para discutir sobre el "preámbulo doctrinal" que la Santa Sede extendió a la Fraternidad. Parece que al padre se le fue la mano -políticamente hablando-, explicitó que el comentario general había sido negativo... y entonces se armó la pelotera.


P. Morgan

Desde DICI, el sitio oficial de comunicados de la FSSPX, salió un comunicado escrito hasta en sánscrito (para que ninguno se hiciera el piola) donde mandaba cerrar la boca a todos los que hubieran salido a hablar extra-oficialmente sobre el randez-vous italiano. Evidentemente ya sabemos cuál era el blanco: un par de horitas después el texto del citado P. Morgan desaparecía abruptamente del sitio británico.

Comunicado de la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X
2-11-2011
Luego de la reunión de superiores de seminarios y de distritos de la Fraternidad San Pío X en Albano (Italia), el 7 de octubre de 2011, han aparecido diversos comentarios en la prensa acerca de la respuesta que Monseñor Bernard Fellay debe dar a las propuestas de Roma, del 14 de septiembre de 2011.
Se recuerda que sólo la Casa General de la Fraternidad San Pío X está facultada para emitir un comunicado oficial o un comentario autorizado sobre el tema.
Hasta tanto no se dé mayor información, hay que referirse al comunicado de prensa del 7 de octubre de 2011.
Aquí se suscitan un par de puntos a tener en cuenta:
1) Se confirma que el famoso preámbulo fue calificado de inaceptable por la mayoría de los convocados a Albano. Ha trascendido además, por el blog Vatican Insider de Andrea Tornicelli, que los obispos Bernard Tissier de Mallerais y Alfonso de Galarreta también se posicionaron en su contra. De todas maneras esto era previsible (se pueden encontrar entrevistas a estos dos obispos en un sitio particular radial cuyos contenidos no apruebo y por tanto no pienso citar). Y de Mons. Williamson no hace falta decir nada.

 
Mons. Tissier de Mallerais y Mons. Alfonso de Galarreta.

2) Se sigue observando la interna que hay dentro de la FSSPX. Más de uno -con más o con menos imaginación- ha sugerido que podría tratarse de la misma facción "separatista" que socaba la acción negociadora con la Santa Sede, abanderada por Mons. Williamson. ¿Casualidades?

El texto del P. Morgan aún se encuentra en el boletín mensual británico. Todavía no ha sido removido, y puede leerse en el blog anteriormente citado, donde se conservan las fotos.

+Pax et Bonum+

22 de octubre de 2011

Un rabino en la trinchera


Es curiosa la actuación del rabino Yehuda Levin, que lidera una organización con más de ochocientos rabinos y que es miembro del comité consultivo de la también curiosa organización Jews Against Anti-Christian Defamation (JAACD) o en castellano "Judíos Contra la Difamación Anti-Cristiana".

Alcaro que este comentario viene a propósito de un artículo publicado en la página de Juventutem (Capítulo argentino) en el que las declaraciones de este rabino judío ortodoxo, que se vienen dando hace ya algunas décadas pero que sigue "sorprendiendo", si se me permite la expresión, y que apoyan en cierta forma la lucha de la Iglesia contra las corrientes abortistas, inmorales, modernistas, etc. Esto último viene a propósito de que el rabino Levin, oriundo de Nueva York, ha denunciado un "movimiento izquierdista disidente" dentro de la Iglesia y afirma que la facción tradicionalista debería ser nuevamente incorporada (regularizada canónicamente) a la Iglesia, y la Tradición reafirmada.

También le ha restado valor a las declaraciones de Mons. Williamson sobre el "Holocausto" y no ha minimizado la repetitiva costumbre del obispo de comentar públicamente su opinión general sobre los judíos. Por el contrario, ha dicho que esas nimiedades no deberían ser motivo para que la FSSPX estuviera excluida de la Iglesia. También ha condenado las críticas de la prensa internacional que tachan de nazi o anti-semita al Santo Padre Benedicto, afirmando que tales acusaciones son ridículas y carecen de fundamentos.

Y por último, es de notar que es miembro del comité consultivo de la JAACD. Esta organización es bastante parecida a la "Liga Antidifamación", notarán muchos. Para quienes no saben de qué hablo, les comento brevemente que es una organización judía de origen estadounidense, con un presupuesto de US$ 40 millones anuales, que se dedica exclusivamente a que "el pueblo judío no sea difamado". Su presidente, Michel Friedman, de origen judeo-polaco, ha estado preso por consumo de drogas y por prostitución de jóvenes ucranianas (lo cual ha sido denunciado por organizaciones internacionales de protección de la mujer, como "Terre des Femmes", etc.).

Por suerte no hay vinculación entre una y otra. El único elemento relacionado es que Friedman pertenecía al Partido Demócrata Cristiano  de Alemania (el mismo encabezado por Merkel). Por cierto, no era muy cristiano en sus trabajos de la Liga. Sin embargo parece que a los judíos también se les ha ocurrido fundar una organización anti difamación anti-cristiana -a otros aparte de Friedman, evidentemente. Es notable y sumamente llamativo que los judíos se encarguen de defender al Cristianismo, porque verdaderamente nadie más lo hace. Y a qué hemos llegado, se preguntarán muchos. Dios lo sabe, y Dios sabe a cuánto más llegaremos.

Recemos y... bien por el rabino.

+Pax et Bonum+

21 de octubre de 2011

Divisiones.. presuntas

Tras unas breve receso y en vistas a las noticias circulantes no he podido menos que echarle una ojeada al blog y comentar un poco la actualidad. Heme aquí, pues.

En primer lugar, un comentario sobre la FSSPX. No es noticia nueva que Mons. Williamson siempre que tiene la oportunidad hace pública su opinión sobre el judaísmo, sobre el "Holocausto" como le llaman ahora, etc. Esto, claro está, no es precisamente beneficioso para la FSSPX, teniendo en cuenta que hoy día abogan -al menos una buena parte de ellos- por una feliz regularización canónica. Por supuesto que a Mons. Williamson poco le importa el asunto y si tiene alguna chance de meter palos en la rueda, ¿por qué quedarse con las ganas? Pero el punto no se remite solamente a los infelices comentarios -infelices para nosotros, parece- "Eleison". Ya hemos sabido de ocasiones anteriores en las que el Superior General de la FSSPX ha mandado a callar a este obispo, que es converso del anglicanismo y que fue ordenado por Mons. Lefebvre junto con los otros tres.

Surgió en los medios de prensa escrita de Internet, y a propósito de esto, una presunta carta que aparentemente habría enviado Mons. Fellay a Mons. Williamson en la cual se evidenciaría una división interna de la FSSPX, entre aquellos dispuestos a reconciliarse con Roma y aquellos que no. En esta carta se pide al antedicho obispo que deje de publicar sus comentarios semanales, se le acusa de indiscreción (en información clave), y finalmente se le acusa de liderar a un grupo de sacerdotes estadounidenses que estarían dispuestos a provocar una escisión en la FSSPX si se diera la regularización. Si bien se lo invita formalmente a Williamson a asistir a la reunión que se sostuvo los días pasados en Albano, Italia, para la discusión del "preámblo doctrinal" ofrecido por la Santa Sede, sabemos que nunca fue.

Aquí el texto de la presunta carta, con su texto original traducido del inglés:
23 September, 2011
23 de septiembre de 2011

Your Excellency,
Su Excelencia:

I would be happy to invite you to the SSPX Superiors’ meeting to be held in Albano early in October, as the nature and composition of the meeting has been somewhat changed because of current events. I would also be happy to send you a text from Rome to which they want a reply. However, I find myself obliged to attach conditions to each of these points.
Me alegraría invitarle a la reunión de superiores de la FSSPX que tendrá lugar en Albano a principios de octubre, ya que la naturaleza y la composición de la reunión ha sido de alguna manera cambiado debido a los acontecimientos actuales. También me gustaría enviar un texto de Roma del que ellos desean una respuesta. Sin embargo, me veo obligado a poner condiciones a cada uno de estos puntos.

Firstly, as to the text, I ask of you an oath in writing that you will communicate to nobody either the text or its content. Too often in the past you have lacked discretion, so I am obliged to submit you to a procedure of this kind, which I am not happy to have to do.

Primeramente, concerniente al texto, le pido un juramento escrito de que no comunicará a nadie ni el texto ni su contenido. Demasiadas veces en el pasado a usted le ha faltado discreción, así que estoy obligado a someterle a un procedimiento de esta clase, lo cual no me gusta.

Secondly, as to the meeting in Albano, I can only invite you to attend insofar as you stop publishing Eleison Comments. You have already been given the reason several times, as you have been given the order to stop. You considered that for the sake of the preaching and defence of the Faith you needed pay no attention, on the pretext that nobody had the right to stop a bishop from fulfilling his duty to preach and defend the Faith. But such preaching and defence of the Faith are inserted in concrete circumstances which may well call for superiors to intervene. Besides, no other bishop of the SSPX publishes a circular letter and considers himself thereby hindered from expressing himself.

En segundo lugar, en lo referente a la reunión en Albano, sólo puedo invitarle a asistir si usted deja de publicar los Comentarios Eleison. Ya se le ha dado la razón en repetidas veces así como se le ha ordenado que deje de publicarlos. Usted considera que por el beneficio de predicar y de la defensa de la Fe, no necesita atender a esto, con el pretexto de que nadie tiene el derecho de detener a un obispo de cumplir con su deber de predicar y de defender la Fe. Pero esa prédica y esa defensa de la Fe están dentro de circunstancias concretas que bien pueden requerir la intervención de los superiores. Además, ningún otro obispo de la FSSPX publica una carta circular y no por ello se consideran impedidos de expresarse.

Moreover the consequences of your attitude are harmful to the SSPX: you ooze distrust towards SSPX headquarters and the Superior General. You cannot help yourself communicating this feeling to those around you. No revolution could do a better job of undermining authority… and this you do in the name of a supposed possible betrayal on the part of the Superior General… That is very serious.

Además, las consecuencias de su actitud son dañinas para la FSSPX: usted infunde desconfianza hacia las oficinas centrales de la FSSPX y hacia el Superior General. No puede refrenarse de comunicar estos sentimientos a aquellos a su alrededor. Ninguna revolución podría hacer mejor trabajo de minar la autoridad… y eso hace usted en nombre de una posible supuesta traición por parte del Superior General… Eso es muy serio.

Especially when a certain number of indications show that your action is not confined to theory:

Especialmente cuando un cierto número de indicaciones muestran que su actuar no se limita a la teoría:

1 To an Argentinian priest from the Novus Ordo who asks for your advice, you recommend that he should not join the SSPX.

1. Usted recomendó a un sacerdote argentino del Novus Ordo que le pidió su consejo, que no se uniera a la FSSPX.

2 To an American layman you write that the apostasy of the mainstream Church is farther advanced than that of the SSPX. How can you write such things, false and unjust, against the Society of which you are still a member?

2. Usted escribe a un seglar americano diciendo que la apostasía de la Iglesia principal está mucho más avanzada que la de la FSSPX. ¿Cómo puede usted escribir tales cosas, falsas e injustas, contra la Fraternidad de la cual todavía es un miembro?

3 There exists in Anglo-saxon circles a network of infiltrators of the SSPX preparing a break-away. You are put forward as the head of this movement, you are the friend of its leaders and you are playing their game.

3. Existe en círculos anglosajones una red de infiltrados de la FSSPX que preparan una separación. Usted ha sido puesto al frente como la cabeza de este movimiento, usted es amigo de sus líderes y usted está jugando su juego.

And you talk to us of being double tongued! As for the unity of the SSPX, the one most putting it in danger is yourself, your Excellency! Always in the name of defense of the Faith. In such a grave moment as the confrontation now taking place between ourselves and the Holy See, the outcome of which will be decisive for our own future and not without consequences for the entire Church, I ask you then, once more, to remain silent until further orders. If you were to refuse to heed this directive, it would mean both your not being invited to the Albano meeting and the starting of the canonical procedure leading to exclusion from the SSPX. So I await your reply.

¡Y usted habla de nosotros diciendo que tenemos doble discurso! En lo que se refiere a la unidad de la FSSPX, ¡usted es quien está poniéndola en mayor peligro, Su Excelencia! Siempre en nombre de la defensa de la Fe. En tan grave momento ahora que la tiene lugar la confrontación entre nosotros y la Santa Sede, cuyo resultado será decisivo para nuestro futuro y tendrá consecuencias para la Iglesia entera, yo le pido entonces -una vez más- permanecer en silencio hasta nuevas órdenes. Si usted se rehusara a atender esta directiva, significaría no ser invitado a la reunión de Albano y el principio de un procedimiento canónico para su expulsión de la FSSPX. Así pues, espero su respuesta.

All of this is most sad, and it has nothing to do with the confrontation just mentioned, whatever you may think. The loss of one of its bishops is one of the worst things that could happen to the SSPX. It depends entirely on you to spare it such a misfortune. Do believe, your Excellency, in my fervent prayers to the Sacred Heart of Jesus,

Todo esto es muy triste y no tiene nada que ver con la confrontación apenas mencionada, sea lo que sea que usted pueda pensar. La pérdida de uno de sus obispos es una de las peores cosas que pudieran ocurrir a la FSSPX. Depende enteramente de usted detener esa tragedia. Crea, Su Excelencia, en mis fervientes oraciones al Sagrado Corazón de Jesús,

Bp F.
Mons. F
Y no faltó una presunta misiva de Mons. Williamson aclarando esta "salida al aire" de la presunta carta de Mons. Fellay, que confirmaría la autenticidad de ésta. Ambas han aparecido en el blog de Maurice Pinay. A continuación, la transcribo:
I've received the following notice from Bp. Williamson:
He recibido la siguiente nota del Obispo Williamson:

Dear Maurice Pinay,
Estimado Maurice Pinay:

Please publish on the same blog on which you published the Sept 23 letter of Bishop Fellay to me, the following message --

Por favor publique en el mismo blog en cual Ud publicó la carta de Septiembre 23 del Obispo Fellay a mi, el siguiente mensaje

The September 23 letter from Bishop Fellay to me, as posted on the Maurice Pinay blog, is authentic, but it was put on the Internet without my knowledge and without my permission. I sent a copy to friends to ask their advice or to tell them why I was not present at the Albano meeting, but never did I want that copy to appear in public. I have no idea who posted it, nor do I ask who did so.

La carta de Septiembre 23 del Obispo Fellay a mi, como fue publicada en el blog Maurice Pinay, es auténtica, pero fue puesta en internet sin mi conocimiento y sin mi permiso. Yo envié una copia a amigos para pedirles consejo o para contarles por qué no estuve presente en la reunión de Albano, pero nunca quise que esa copia apareciera en público. No tengo idea de quién la publicó, ni pregunto quién lo hizo.

Bishop Richard Williamson, London, 14 Oct. 2011
Obispo Richard Williamson, Londres, 14 de Octubre de 2011

Como podrán apreciar, si todo esto es verdad, da un claro panorama de los conflictos internos de la FSSPX y nos anticipan de alguna manera lo que pasaría ante una presunta regularización. Lo cual, en realidad, no es ninguna cosa nueva. La realidad de que siempre hay alguien "más papista que el papa" no es nueva y siempre se temió que se hiciera una división. Oremos por ello, entonces, para que todo se resuelva de la mejor manera.

+Pax et Bonum+

25 de septiembre de 2011

Misa tradicional en Buenos Aires

Corregido y precisado a fines de marzo de 2017.

Tal como dispuso Mons. Jorge Mario Cardenal Bergoglio, en ese tiempo Arzobispo de Buenos Aires, tras el pedido insistente de fieles porteños (más allá de la chicana de alguno), se estableció la celebración de la Santa Misa en la "forma extraordinaria" del rito romano en dos iglesias porteñas céntricas, una medida pastoral que pareciera no ajustarse a una jurisdicción con más de dos millones y medio de fieles.
Por supuesto que esta disposición oficial --una obligación pastoral a ser garantizada por instrucción de la Santa sede-- se hizo contra el malestar de una parte interesante del clero porteño y del propio Arzobispo, de quien es conocida la frase "Ya no estamos más en Trento" de sus tiempos en Buenos Aires, y otras directamente relacionadas a la Misa tradicional durante su pontificado. Como no podría ser de otra manera en una arquidiócesis cuya cabeza es considerada conservadora --y por ello anti-tradicionalista--, el asunto marchó mal desde el vamos, aún cuando los fieles que deseaban legítimamente asistir a la liturgia antigua estaban amparados incluso en las "recomendaciones" que llegaron ad hoc desde la Santa Sede.

El 25 de septiembre de 2011 asistí a una de esas dos Misas "Summorum Pontificum", como les llaman coloquialmente a las establecidas a partir del Motu Proprio de 2007.
Una de las Misas se tenía lugar en la cripta racionalista de la parroquia San Miguel Arcángel, celebrada por el P. Ricardo Dotro, el afamado liturgista --y no afamado precisamente por su apego a liturgia tradicional. Ya en la primera Misa celebrada en aquella cripta muchos fieles advirtieron sorprendidos que celebraba haciendo una insólita mezcla de los dos Ordos (Vetus y Novus) y que además utilizaba el calendario nuevo, lo cual --entre otras cosas--, era una clara violación a las disposiciones de la Santa Sede, tanto abusando litúrgicamente del Misal Romano aprobado por San Juan XXIII en 1962 como contraviniendo las claras disposiciones de Summorum Pontificum (uso excluyente de la edición de 1962 y del calendario antiguo, etc.).
Es una historia penosa que se puede leer en más detalle en varios sitios. Pero la conclusión es que el cura siguió celebrando la Santa Misa como le placía y en contra de las normas de la Iglesia. Y por supuesto, los fieles poco a poco dejaron de asistir, decepcionados por esta pobrísima provisión de la Arquidiócesis, y de ese insulto a la liturgia de la Iglesia. Contrastaba el puñado de fieles de las últimas celebraciones (contados con los dedos de una mano) con aquella primera vez a la que acudieron más de un centenar de fieles. Incluso salió una nota -aunque muy pobre de contenido- en el diario Clarín.


Lo cierto es que en cuanto se estableció la celebración de la forma extraordinaria también en la parroquia Nuestra Señora del Carmen (Rodríguez Peña 840), aparentemente se juzgó que ya había un exceso y sobreabuso de latín en Buenos Aires, y el P. Dotro determinó que entonces bastaba celebrar Misa sólo una vez por mes en su cripta.

Fachada de la iglesia Nuestra Señora del Carmen.

Vuelvo a mi crónica. Cuando llegué a Nuestra Señora del Carmen, pude leer la cartelera:

 "Horarios de Misa
Sábados (...) 
Domingos 8:30, 9:30 (rito latino),
(...)"

La imprecisión de la cartelera era delatadora de que lo vendría luego.

Claramente, tras un breve análisis y teniendo en cuenta el contexto en que se estableció la celebración de esta Misa (con la mayoría del clero y del mismo ex-Cardenal Primado en contra), era bastante plausible que la Misa fuera a celebrarse en un rincón oscuro de la iglesia -la que por cierto es una obra de arte, más allá de los "retoques" y "reacondicionamientos" posconciliares.

La Santa Misa fue efectivamente celebrada en uno de los altares laterales; precisamente el del Sagrado Corazón, a cuyos pies se insertó un sagrario rosado. Se trataba del altar de la nave izquierda. La Misa tradicional jamás se celebraría en el altar mayor, como el resto de las Misas de la parroquia.
El sacristán, un hombre mayor, colocó sobre el pequeño altar las dos velitas y el gigantezco atril con el Misal, que nunca se movió de su lugar (lado del Evangelio). Y luego trajo las vinajeras, que también acomodó como pudo en el altar.

La Misa estaba anunciada a las 09:30 hs., marcadas por unas campanadas que parecen haber sido grabadas en un show folklórico de cencerros. El Reverendo Padre se tomó su tiempo, mientras los fieles disimulaban la impuntualidad ora ojeando su misal, ora rezando un misterio del Rosario.

Tirados de cualquier manera sobre los cuatro bancos dispuestos para los sectarios marginales que se aventuraban a asistir a la ensalada litúrgica --pero tristemente Misa al fin--, había cuatro folletos fotocopiados que llevan el nombre de "Ordinario" en el encabezado, aunque solamente contenían las oraciones al pie del altar, el Gloria y el Credo. Deben ser las partes más importantes de la Misa, porque ahí nomás terminaba el folleto.

La Misa fue entre rezada y levemente cantada. Así de extraño como suena.
El Reverendo Padre llegó súbitamente desde la sacristpia y cáliz en mano (cubierto con su paño), y lo depositó como pudo entre el gigantezco atril y las vinajeras. El altar parecía una estantería atestada de cosas, algo increíble de ver en el imperante "minimalismo" estético que observamos en los despojadísimos altares del posconcilio.
Los fieles constituían un grupo de no más de cinco personas, a las que se le sumaron luego un par más. Todos sentados en los cuatro bancos dispuestos detrás de un órgano que parecía marcar el territorio del presbiterio, separándolo de los fieles. Una división escandalosa según los cánones pastorales actuales.
Entre el órgano pulcramente cubierto y el altar atestado había una suerte de ambón desde donde el celebrante leyó una primera lectura veterotestamentaria, un Salmo responsorial, omitió el Gradual, y continuó con la Epístola y el Evangelio. Claro, eso explicaba la ausencia del "Propio".
Todas las lecturas leídas --o mejor dicho interpretadas-- con tono teatral, usando timbre y tono de voz y una modulación exagerados, más parecido a una interpretación de Pedro y el Lobo que a la lectura y proclamación del Evangelio.

Durante la homilía no dirigió su mirada en ningún momento a la feligresía, salvo a un hombre de primera fila que reía con cada uno de sus chascarrillos. Entre sus humoradas hizo todo tipo de comentarios ácidos sobre la ortodoxia, la Misa en latín y otros temas de similar índole. El desagrado de los fieles era patente.

La vaguedad en los movimientos y en las oraciones del sacerdote crecía a medida que avanzaba la Misa.
Para cualquier católico común, esta tan poco digna y abusiva celebración litúrgica constituía un escándalo, no solo por los ataques a quienes asistían a ella buscando recogimiento y belleza en la tradición de la Iglesia, sino por la poquísima piedad y respeto que mostraba el sacerdote por un rito que no le pertenece ni a él ni a la arquidiócesis, sino a la Iglesia de Cristo. Celebrar la Misa con sucesivos abusos litúrgicos y de "mala manera" (con mal gesto) no es una ofensa contra los fieles, sino contra Dios mismo. Aquí no se trata de gustos de unos y otros, sino del culto de Dios y de lo que les propio y agradable.

Valga aclarar que la Misa duró poco más de 45 minutos, de los cuales 20 o 25 ocupó la lamentable homilía, en los términos ya referidos.

Al final de la Misa los más sectarios y fanáticos permanecían arrodillados unos minutos, mientras que alguno que otro paseaba o desvariaba (según la pespectiva progre) frente a las imágenes de los santos. El cura no aparecería a a saludar a los fieles después de la Misa como es la costumbre en nustras parroquias e iglesias.
Tras entonar la Salve (sí, en gregoriano) y hacer una serie de "anuncios parroquiales", que explicó que no decía en latín porque no sabía cómo hacerlo (sic), se escabulló rumbo a la sacristía y no se lo vio más.
Evidentemente prefería evitar todo contacto con gente a la que desprecia.
que le pregunten por qué trastoca la Misa a gusto personal, por qué despidió sin explicaciones al sacerdote que acolitaba en la Misa (y que le señaló muy caritativamente sus errores o abusos litúrgicas en reiteradas oportunidades), por qué continuaba realizando a conciencia los mismos abusos, etc. Desde luego, probablemente no tenga nada que responder. Nada bueno, al menos.

Así concluye la crónica de una Misa provista por la Arquidiócesis. Así se preocupaba el por entonces Arzobispo-Cardenal Primado y ahora Pontífice de las necesidades pastorales que le solicitaban legítimamente sus fieles.
Con esta clase de clérigos mal llamados liturgistas --porque quien estudia la liturgia la ama, sea cual sea, de donde y del tiempo que sea-- proveyó la Arquidiócesis a sus más de dos millones y medio de fieles. La consigna evidentemente era "Celebren de tal modo que la gente no desee ir más a las Misas que el Arzobispado provee". Y dio sus tristes frutos.
Pero digo más: varios de los que asistían a esas Misas tradicionales provistas por Arzobispado sin duda que yendo a ellas desistían de ir a otras celebraciones ilícitas en la Ciudad y sus alrededores. Y el Arzobispado y particularmente cada uno de los que conspiraron en contra de aquellas Misas son moralmente responsables de los fieles que hayan abandonado esas escandalosas celebraciones "oficiales" para asistir otras ilícitas y fuera de la comunión con Roma.
Habrán de rendirle cuentas a Dios.

23 de septiembre de 2011

El Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote

Este Insituto religioso, con presencia en doce países (EE.UU., Europa, África) fue fundado el primero de septiembre de 1990, teniendo su casa generalicia en Florencia, Italia.

Mons. Gilles Wach y Don Fhilppe Mora son los fundadores y actuales superiores del Instituto. Ambos fueron ordenados sacerdotes por Su Santidad Juan Pablo II, en la Basílica de San Pedro, el 24 de junio de 1979.


El ideal:

Una sociedad canonical de vida apostólica de derecho pontificio, dedicada a la adoración y gloria de Dios, y la santificación de las almas, guardando siempre fidelidad al Romano Pontífice como Vicario de Cristo en la Tierra, cuyo fin es el honor de Dios y la santificación de los sacerdotes en el servicio a la Iglesia y las almas. Su objetivo específico es misionero: extender el reino de Nuestro Señor Jesucristo por todas las esferas de la vida humana. Nuestro trabajo es realizado bajo el patronazgo de la Inmaculada Concepción, a quien está consagrado el Instituto.











Nuestra Misión:

Evangelizar por todo el mundo. Para ello el Instituto incluso regenta desde hace ya más de una década una acreditada misión en Gabón.


Algunos videos del Instituto:







Ordenación de dos Diáconos



21 de septiembre de 2011

"Algunas preguntas sobre la FSSPX"

Tomo este artículo de blog "La Puerta de Damasco"  del R.P. Guillermo Juan Morado, que escribe para la Agencia de noticias católicas InfoCatólica. Me ha parecido muy interesante dado que plantea algunas cuestiones referentes a la FSSPX que muchos nos preguntamos; y a pesar de que el artículo no nos provee de respuestas afines -porque de hecho no las hay, más que especulaciones- sí nos da una idea del futuro que se abriría ante nosotros.

Algunas preguntas sobre la FSSPX
Estamos a la espera de lo que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X conteste a la oferta del papa Benedicto XVI. Han de suscribir, parece, un preámbulo doctrinal y han de llegar a un acuerdo sobre su regularización canónica.
Sobre este tema surgen, inevitablemente,esperanzas, dudas y también preguntas. No creo que hacerme eco de alguna de algunas de ellas interfiera negativamente en un proceso de unión que, de llegar a término, sería muy bueno para la FSSPX y también para el conjunto de la Iglesia.
Surgen esperanzas. Mons. Lefebvre y sus seguidores no han querido nunca dejar de formar parte de la Iglesia. Han querido y quieren ser miembros de la Iglesia Católica. La misma excomunión que se produjo en su día, por ordenar obispos sin mandato pontificio, no les ha llevado – a él y a los obispos consagrados – a elegir a otro papa ni a declarar vacante la sede de Pedro.
El mero hecho de que la FSSPX mantenga un contacto permanente con el Vaticano habla en el mismo sentido. Hay, sin duda, por ambas partes, un deseo y una voluntad de cerrar una herida que no beneficia en nada a la Fraternidad y que tampoco es buena para el conjunto de la Iglesia.
Surgen dudas. En cierto modo las mismas que, desde el comienzo, han acompañado esa andadura. Si yo no estoy mal informado, que puedo estarlo en este asunto, a Mons. Lefebvre le preocupaban, sobre todo, tres cosas: preservar la Misa de San Pío V, preservar la concepción que él tenía del sacerdocio católico y garantizar la continuidad de la Tradición.
El problema de la Misa está ya resuelto. No únicamente para los que formen parte de la Fraternidad sino para todos, más allá de las dificultades que pueda haber en la práctica. No solo el modo de celebrar la Misa, sino toda la liturgia vigente antes de la aprobación de los nuevos libros litúrgicos es ya – con pequeños matices - un derecho de todo fiel.
¿El sacerdocio? Si la FSSPX obtiene un reconocimiento canónico, no entramos ahora en cuál pueda ser, podrá ordenar a nuevos sacerdotes y podrá formarlos, más o menos, como ha venido haciéndolo hasta ahora.
¿La Tradición? Es probable que se le permita a la Fraternidad hacer una interpretación del concilio Vaticano II y del magisterio posterior que incida, sobre todo, en la continuidad con el magisterio precedente y que cuestione, si es el caso, las formulaciones más recientes. Es decir, que plantee si hay puntos menos claros o modos más adecuados de exponer la doctrina católica.
Hasta ahí, parece tolerable, si hay buena voluntad, que no debemos pensar que vaya a faltar. Pero yo tengo algunas preguntas en relación a cómo la FSSPX nos va a considerar en adelante al resto de los católicos. Sobre la Misa, ¿seremos sospechosos los sacerdotes que, de modo habitual, celebremos con el misal de Pablo VI o administremos los sacramentos según los libros litúrgicos reformados?
¿Habrá alguna duda sobre el carácter auténtico, y por tanto tradicional, del sacerdocio que hemos recibido quienes nos hemos ordenado después del concilio Vaticano II? ¿Podrán convivir, sin problemas, ellos y nosotros?
Y sobre la Tradición. Vale que presenten propuestas alternativas, que sugieran aclaraciones. Pero si un sacerdote, o un fiel católico no ordenado, defiende, en sus justos términos, el ecumenismo; se muestra dispuesto, sin renunciar a la verdad de la fe, a reconocer lo que de verdad puedan tener otras religiones; o, sencillamente, cree que el concilio Vaticano II - que no ha pretendido definir ningún dogma- es, sin embargo, un ejercicio del magisterio de la Iglesia, pues busca guiar hacia la comprensión de los misterios de la salvación, indicando los medios de la acción pastoral y tratando de aplicar de modo espiritual y vital el mensaje de la fe… ¿será reconocido por los miembros de la FSSPX como un fiel católico o no?
Lo prudente será dejar tiempo al tiempo. Dios dirá. Y nosotros también, si somos dóciles a la acción de Dios. En resumen, no hay problema en integrar plenamente, canónicamente, salvando lo esencial, en la catolicidad de la Iglesia a los seguidores de la FSSPX. ¿Será posible para ellos reconocer a los demás católicos como católicos? Esperemos que sí. 
Guillermo Juan Morado.

17 de septiembre de 2011

¿En qué crees?

Es posible constatar muchas veces que cuando le preguntamos a un niño, a un adolescente o incluso a un adulto -católico- en qué cree, solamente repite las vaguedades aprendidas alguna vez en el catecismo de preparación para la Primera Comunión o de lo que ha leído por ahí.
Un católico debe saber perfectamente en qué cree, por qué y para qué. El Catecismo nos recuerda (en su primera parte, al menos en su última edición) que el fiel católico tiene la obligación de profundizar en su Fe, perfeccionando así su devoción, su misma vida de fe y su camino a la santidad, a la cual está llamado.


Como siempre, recomiendo a los formadores y catequistas -que por alguna casualidad llegan a leer esto-, que vuelvan a los libros viejos, que son los mejores. Rescaten los Catecismos, los devocionarios, las Áncora de Salvación, y todo tipo de manuales y folletos sobre la Fe que encuentren. Por estos días, hay que reconocerlo, los manuales son escritos por vaya uno a saber quién, con contenidos extraños, dudosos e incluso -sin ánimo de escandalizar- con contenidos heréticos. ¿Acaso tienen miedo de decirle a un niño que Cristo es Rey y él súbdito? ¿Es acaso demasiado poco democrático para enseñarlo?

Antiguamente (y no hace más de 50-60 años) el Catecismo se enseñaba desde muy temprano y de memoria. Consistía en preguntas y respuestas que el niño aprendía al igual que las materias del colegio. Cada vez que avanzaba más, las preguntas eran más complejas, conforme al desarrollo intelectual del niño. Así pues, hoy día es posible preguntarle a los mayores sobre algún punto particular de la Fe y que ellos lo recuerden por aquel sistema. De todas maneras, el punto en sí no es que la gente aprenda de memoria el Catecismo, como si fueran poemas o versos para recitar. El objetivo es que tenga presente en el inconsciente la respuesta a la pregunta, y que cuanto más crezca y tenga capacidad de abstraer y reflexionar, pueda profundizar y preguntarse el por qué de esas respuestas que tiene en la cabeza. De esta forma, y unido estrechamente a los Sacramentos y a la vida de Fe, tendremos una sólida educación cristiana y católica.

Hoy en día los manuales de catequesis -al menos muchos de ellos- tienen preguntas sumamente básicas y respondidas de forma escueta e inconsistente, donde Jesús es mi amigo, y vamos juntos de la mano cantando y bailando al Cielo...


 Se recuerda fugazmente la existencia de los Sacramentos, con lujo de detalles en las formas y no en el sentido de la Fe (es decir, qué significa y qué obra en el cristiano, y cuál es su suma importancia en la vida de Fe); se habla solamente sobre la amistad y el amor y no se recuerda la naturaleza caída del hombre (es decir del pecado); la Misa es una celebración donde los fieles y el sacerdote se mezclan en torno a una fiesta que culmina con la comunión; etc.


 
Algunos ejemplos de lo que estoy hablando.
O incluso algunos como este, denominado "Catequesis urbana"... Según tenía entendido solamente existe una catequesis, no una para cada región geográfica, urbana o rural.


Incluso los catequistas con convenientemente adiestrados en estos usos con manuales para ellos, que la mayoría de las veces contiene más consejos pedagógicos para los niños que notas y consejos para que el mismo catequista reflexione y medite lo que él mismo está enseñando. Abundan los crucigramas, las sopas de letras, los acertijos y juegos para pasar más amenamente la aburrida clase de catequesis, que si no incluyera juegos y lápices de color para pintar a Jesús abrazando a la familia, no tendría sentido.
Para que quede claro. No estoy diciendo que Jesús no nos ama, ni que no vamos por él al Padre, ni que Jesús no está -o no debería estar- presente en nuestra familia. Ni que los niños no deberían jugar o pintar. Lo que quiero decir es que se desdibujan las Verdades de Fe y se traslucen en vagos elementos que el niño, cuando crezca, irremediablemente olvidará. Lo importante es que el niño aprenda y reconozca su Fe, y que por añadidura traslade este sentir, esa vida de Fe a todos sus ámbitos (incluyendo el arte, dibujando a Dios con su familia, etc.). Pero a no confundir los puntos.


Personalmente les recomiendo el Catecismo Mayor de San Pío X, que es sumamente claro y sintético, ideal para la enseñanza de todas las edades, y para la meditación y enriquecimiento de los mismos catequistas. Pueden encontrarlo (para consultas online) aquí y para descargarlo, aquí.



14 de septiembre de 2011

Fiesta de la Exaltación de la Cruz

ADORAMUS TE CHRISTE, ET BENEDÍCIMUS TIBI.
QUI PER CRUCEM TUAM REDIMISTI MUNDUM.



"Et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum." 
Io XII, 32

14-S, ¿decisivo?

Prosiguiendo con el último artículo publicado en vistas a la reunión de mañana, 14 de septiembre, en Roma, sería interesante elaborar un pequeño ensayo en relación a la FSSPX y a Roma.
[Nota de J.V.: este artículo fue primeramente escrito el 13 de septiembre, pero no fue publicado debido a problemas técnicos. Por tanto contiene algunas notas aclaratorias y actualizadas.]

Ya he hablad anteriormente sobre las posiciones "pro" y "en contra" de la regularización del status de la Fraternidad. Si bien las posiciones en sí son variadas y no pretendo cristalizar estas corrientes por su evidente dinamismo, aún es útil conocer las distintas categorías y sus respectivos parámetros (o límites) para comprender -mejor- el panorama que se nos presentará y que -Dios mediante- evolucionará crecientemente mañana.

Por empezar, y como ya he anticipado, la reunión de mañana podría no concluir en una oferta romana [N: hoy sabemos que se ha producido], aunque sería lo más esperable. Se puede acceder a diferentes entrevistas a Mons. Fellay en los últimos días (meses) y se puede concluir al leerlas todas y elaborar un panorama general, que el obispo no irá tras algo (un acuerdo, arreglo) que no le convenza totalmente. Existen, como se conoce, toda clase de presiones provenientes de la misma FSSPX, sin duda de las corrientes más recalcitrantes de sus filas (que abarcan desde sedevacantistas, "anarquistas clericales", etc.), que si bien no son mayoría, se hacen sentir, sobretodo en el ámbito del cyber-espacio. También tenemos una visible oposición -ante cualquier tentativa- de lo que estos sectores denominan "acuerdismo" con Roma; aquí participa activamente parte del mismo clero de la FSSPX, cuyo mayor exponente es sin duda Mons. Williamson, quien por cierto no ha favorecido demasiado a la imagen de la FSSPX en el mundo (tanto en el plano religioso como secular), y muchas veces en forma completamente innecesaria. Sus exclusivos "comentarios Eléison" (que solamente puede leer una reducida lista de lectores) dan fiel prueba de ello y han sido causantes de no pocos roces con su(s) superiores, dado que su muy particular doxología no siempre se atiene a la línea oficial que mantiene la FSSPX, y que en la mayoría de los casos traspasa.

Parece ser opinión general (tanto de directamente involucrados a ajenos completos al tema) que la eventual oferta de Roma no debería incluir ningún tipo de condición para la regularización de la Fraternidad. Esta opinión se basa en la fragilidad y paralela retinencia que presenta la Sociedad Sacerdotal en su "diálogo" (con Roma), y sobre todo frente a cuestiones que podnrían a futuro en una situación de potencial riesgo la integridad de la misma. ¿Que qué significa? Que quieren asegurarse -comprensiblemente- de que no les hagan aceptar forzosamente el CV II una vez "re-integrados"; o que una vez fallecido el Superior General les sea nombrado un obispo ajeno al ambiente -como en su momento propuso Juan Pablo II- y que ello conlleve sucesivos cambios estructurales en la Fraternidad; o tantos otros elementos que puedan afectarla tal cual se erige hoy. Muchos concuerdan en que cualquiera de los puntos anteriores llevaría a una nueva ruptura -y posteriores excomuniones. Y así mismo concuerdan también en que Roma no volvería a repetir la historia de Mons. Lefebvre.

La posibilidad de la oferta de mañana (ya fuera una prelatura personal, un ordinariato, etc.) es muy real.
Nota: ya el vocero del Vaticano, R.P. Lombardi, ha anunciado que podría tratarse de una prelatura personal internacional; sin embargo hay medios como Vatican Insider que hablan de un ordinariato similar al de los ex-anglicanos. Al parecer Mons. Fellay -si acepta la oferta- deberá firmar un preámbulo de dos hojas, muy breve, con las respuestas a los problemas doctrinales (básicamente sobre la libertad religiosa, el ecumenismo y eclesiología), que sería imprescindible para el reposicionamiento jurídico de la Fraternidad.
Se había especulado con una oferta sin condiciones que sería ciertamente muy difícil de rechazar (más aún, sería un gesto torpe hacerlo); con las condiciones actuales, sin embargo, Mons. Fellay deberá analizar la oferta con sus dos asistentes y concluir en una respuesta. El no firmar este documento llevaría probablemente a un cisma (con excomuniones varias) pero evidentemente Roma no quiere caer en esto. Por eso la idea de una oferta incondicional era lo más plausible. El hecho de que se quiera una unión perfecta entre la FSSPX y Roma no significa que Roma no vaya a poner sus puntos... Y esos puntos no son más que los contenidos (por malos o buenos que sean) de un Concilio Ecuménico (universal). Que se produjera un cisma sería un duro revés para los intentos de unidad de la Iglesia, tanto con la FSSPX como con otros grupos y sociedades fuera de la Iglesia (anglicanos, luteranos, ortodoxos, etc.), y más aún para futuras "discusiones" como las que se han mantenido hasta hoy.

Que la oferta conllevara condiciones significaría obstáculos, dada la firmeza sostenida por la FSSPX en no "negociar" algunos puntos sobre la Tradición, el Magisterio, etc. Esto no malo -ni mucho menos-, dado que representa una férrea defensa a la Fe, lo cual desgraciadamente se ha perdido en algunos rincones de la Iglesia. Sabemos hoy que la oferta tiene ciertas condiciones, por así llamarlas. Al respecto se mnisfiesta el diario francés Le Figaro:
Le Figaro está en capacidad de revelar que la Santa Sede podría, por primera vez, admitir que estos puntos abordados por los “integristas” [N. de J.V.: entiéndase por los "lefebvristas"] no son considerados como “esenciales” a la fe católica hasta el punto de dejar fuera de la Iglesia a aquellos que no los admiten. Y que solo será mantenida como fundamental la comunión con la Santa Sede sobre la que se funda la fe católica desde hace veinte siglos, y no sobre la interpretación del último concilio a la fecha.
Con respecto al futuro mismo de la FSSPX, es posible atisbar que ante una eventual re-incorporación jurídica una parte -no se sabe aún la proporción- abandonará finalmente la Sociedad Sacerotal, y que lo seguirá una parte -considerable, según algunas fuentes internas- del laicado. Por supuesto que esta parte del laicado es la que ha estado operando desde hace tiempo en los ambientes de actividad laical de la FSSPX con el objetivo (aunque disimulado, algunas veces) de desplazar lentamente a los fieles que siempre han deseado una pronta plena comunión con Roma tras el "malentendido" de Lefebvre. Éstos, creo yo, son los que verdaderamente siguen el genuino pensamiento de Mons. Lefebvre (luego explicaré por qué).

El antedicho grupo de presión integrado por los sectores bajos (que tienen poco que ver con la primitiva comunidad laical desarrollada en torno a la FSSPX de Lefebvre) y contingentes sedevacantistas han montado un aparato proselitista por medio del cual se han conseguido modificar y tergiversar (o sacar fuera de contexto) los dichos y el pensamiento genuino de Mons. Lefebvre, quien es sin duda el principal "ideólogo" de la FSSPX. Toda esta tramoya ha llegado al punto de crear una base falaz sobre la que a su vez se ha instalado una plataforma de "lucha" (en el peor sentido de la palabra) que ha torcido y exacerbado el rumbo original de la misma FSSPX y Lefebvre, al punto de cambiar o negar disimuladamente puntos que Lefebvre sostenía. Esta toxicidad ha invadido en forma progresiva a la FSSPX (y a menudo con la complicidad de partes de su clero) y ha desplazado a la feligresía que se mantenía fiel al verdadero pensamiento de Mons Lefebvre, que deseaban y desean una regularización jurídica de la Fraternidad y que se escandalizaban por los dichos de estas nuevas oleadas de desertores, rebeldes y de no pocos herejoides (y negadores del Papa).
[Puede observarse sobre todo la pesada maquinaria blogger que han montado en Internet; también se refleja esta actividad en sitios de información como Infocatólica, en el cual hoy, ante la noticia de la oferta vaticana, el director del sitio (Luis Fernando Pérez Bustamante) debió "cerrar" los comentarios "ante la avalancha de mensajes injuriosos por parte de los que siempre hacen lo mismo cada vez que sale una noticia con esta temática". Y agrega, con razón: "No tenemos ni tiempo ni ganas de andar moderándolos. Os vais a vuestras webs a decir lo que os apetezca. Aquí, no."].

Este grupo "de presión" está desesperado ante una Roma y una FSSPX conciliatorias, que en definitiva son los mismos que llamaron "traidores" a aquellos que luego conformarían la Administración Apostólica S.J.M. Vianney, el Instituto del Buen Pastor, etc. La desesperación viene por la intransigencia de la línea oficial de la FSSPX que gracias a Dios está dispuesta a dialogar y a lograr la perfecta comunión con la Iglesia; esto mismo los hace desesperar ante el peligro de perder el último bastión al que consideran "rebelde" ante la Santa Sede y que puede cobijar a los partisanos del sedevacantismo y a otros elementos "anti-romanos".

Este eventual hueco que dejen los "fieles-infieles" deberá ser re-llenado por los católicos que han sido desplazados, verdaderos fieles, y por las nuevas generaciones que habiendo crecido fuera de la FSSPX buscan en ella un depósito de la fiel Tradición y Magisterio de la Fe (tal como ha dicho en algunas oportunidades Mons. Fellay). Éstos serán probablemente los del "grupo 2", de acuerdo a la clasificación que utilicé en el artículo anterior, y que representan en "núcelo duro" y futuro de la Iglesia católica.

Desde luego, como han apuntado algunos, la perspectiva de la FSSPX re-integrada perfectamente a la Iglesia plantea un panorama nada fácil, con la presión de los sectores más liberales y progresistas -tanto de la sociedad como de la Iglesia misma. Nadie ha dicho que sea fácil, pero sí se ha dicho que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

+Pax et Bonum+

12 de septiembre de 2011

A dos días

A dos días del encuentro de Mons. Fellay, Superior General de la FSSPX con la Sante Sede en vistas a las conclusiones sobre las "discusiones" doctrinales que se mantuvieron hasta el momento.

Proliferan por la web, como siempre resalto, toda clase de opiniones al respecto, aunque generalmente se agrupan en tres tendencias, para hacerlo más claro.

  1. Los progresistas (católicos o no), están de acuerdo en un punto, al menos: dentro de la Iglesia católica no hay espacio para ellos -los de la FSSPX. Numerosos medios de corte liberal han lanzado sugestivos titulares cual consigna alarmante, entre ellos ACI Prensa y otros locales. Rechazan de lleno cualquier tentativa que logre unir a la Iglesia; uno de los argumentos en la decisión de no aceptar todo el contenido del Concilio Vaticano II, tal como resaltaron diversos medios.
  2. Los católicos que desean un status canónico para la FSSPX. Este grupo es de lo más variado. Son católicos conservadores (que aceptan la validez e igualdad del Novus Ordo frente a la Misa tridentina, pero que quieren contrarrestar el avance del progresismo modernista), los católicos tradicionales (que aceptan la validez del N.O. pero ven en la Misa tridentina el espejo y zenith de la más completa y pura Doctrina, Liturgia y Tradición de la Iglesia), los católicos tradicionalistas (afiliados o ex-afiliados a la FSSPX que ven la hora de una unión perfecta con Roma, aún cuando quedan incógnitas a resolver), y por último, católicos desinteresados (en cuestiones técnicas) que simplemente desean la unión plena, más allá de las diferencias y matices que puedan haber entre medio. Este último grupo a menudo es el más criticado por su aparente falta de compromiso con la cuestión tradicional, y son acusados de ser cómplices de ir tras las cuestiones políticas (entiéndase por el tema del status, de las legitimidades, de las jurisdicciones, etc.) y dejar de lado temas esenciales de la Fe (lo cual "no se negocia"). Probablemente sean ellos los que más oración y sacrificio hagan por ello.
  3. Los católicos y "católicos" en contra de la regularización estatal de la FSSPX (pero completamente opuestos a los del punto 1). Aquí se puede hablar de varios católicos de la FSSPX y de hombres de las filas sedevacantistas (que ven temerosamente en la FSSPX su último bastión organizado), en general. Lo que los caracteriza a menudo es un fanatismo desmedido -irracional, ilógico- que siempre versa sobre los mismos puntos aparentemente conflictivos entre los principios de la FSSPX y los de Roma. Muchos se adjudican la potestad y legado de la Iglesia católica en la FSSPX, mientras que Roma "está manejada por una secta" y es una Babilonia. Si hay un grupo de oposición más fuerte, será este. Pero de este punto voy a hablar en una entrada posterior.
Los únicos que van a estar contentos si sucede algo positivo, que no necesariamente puede llegar a ser una proposición, como muchos creen, aunque de por sí sería una excelente noticia, serán efectivamente los del punto 2. Ellos, creo yo, son la verdadera Iglesia. Esos católicos simples, de humildad, que encuentran a un Cristo inmolado hasta en la peor de las misas "nuevas" (me refiero a los accidentes, no a la sustancia, aclaro); esos que rezan por el amor y la paz, conceptos que hoy día parecen estúpidos o "ingenuos" para otros que debaten (sí, debaten, no es más que opinología), sobre la legitimidad del papa, o sobre si hay derecho o no a cambiar elementos, etc. Esos católicos conservadores y tradicionales también, que pelean cada día el buen combate de la Fe ("Certa bonum certamen fidei", 1Tim VI, 12) para dignificar y glorificar a Cristo, denunciado abusos litúrgicos, defendiendo la Tradición y la Fe de Cristo... Y también aquellos católicos de la FSSPX que de buen corazón aciertan en volver a estar abrazados estrechamente a Pedro, sin obstáculos por medio. Ese es el verdadero núcleo y futuro de nuestra Iglesia.

Dentro de cincuenta o cien años, cuando la Iglesia sea cada vez más perseguida, solamente permanecerán los fieles. Los verdaderos fieles a Cristo; los tibios y los que huyen ante los desastres humanos que ocurren dentro de la Iglesia militante a la primera oportunidad, no serán el futuro. La Misa "nueva", como le llaman algunos probablemente desaparecerá frente al uso excelso de la Misa tridentina (la llamada erróneamente "de siempre"). Los "errores" o incógnitas conciliares del CV II se resolverán con el tiempo; se dará por añadidura, porque es la Iglesia de Cristo. Y así las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.


+Pax et Bonum+

El Altar-

Lugar: St. Stephen's Chapel at the Anglican Cowley Fathers' complex in Oxford. Nota original en:
New Liturgical Movement (sitio altamente recomendable).
Cambios en la Capilla de San Esteban en el complejo de Oxford.

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El resultado es notable.

Y aquí les dejo un video que había posteado hace tiempo y que aún me sigue pareciendo agradable.