25 de septiembre de 2011

Misa tradicional en Buenos Aires

Actualizado a fines de mayo de 2013.

Tal como dispuso su Eminencia Reverendísima, Mons. Jorge Cardenal Bergoglio, en ese tiempo Arzobispo de Buenos Aires, y sobre todo luego del pedido expreso e insistente de los fieles (más allá de alguna chicana), se estableció la celebración de la Santa Misa en la "forma extraordinaria" del rito romano en dos iglesias porteñas. Todo esto se hizo con un cierto malestar por parte del clero porteño, y el asunto marchó sobre ruedas continuamente limadas (aparentemente habrían sido encargadas cuadradas) tanto por las presiones del laicado mismo como por las "recomendaciones" que bajaron desde la Santa Sede. Hubo también intervención de organizaciones pro-Misa tradicional.

Hoy, 25 de septiembre de 2011, he asistido a una de esas dos Misas.
Aclaro una de ellas se celebra en la cripta racionalista de la parroquia San Miguel Arcángel y es celebrada por el P. Ricardo Dotro, el afamado liturgista -y no afamado precisamente por su liturgia tradicional. Ya en su primera Misa tradicional "Summorum Pontificum", muchos fieles se quejaron porque hacía una mezcla de los dos Ordos y porque además utilizaba el calendario nuevo, entre otras cosas. Es una historia triste que se puede seguir en varios sitios de Internet. Pero la conclusión es que el cura sigue celebrando la Santa Misa como le place, y por supuesto, casi no van fieles a ella, en claro contraste con la primera vez, a la que acudieron más de un centenar de fieles. Incluso salió una nota -aunque muy pobre de contenido- en el diario Clarín.


Pero claro, en cuanto se estableció la forma extraordinaria también en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen (Rodríguez Peña 840, a una cuadra de la estación de subte Callao), aparentemente pareció que ya había un exceso y sobreabuso de dóminusvobíscum. El Padre Dotro pareció decidir que bastaba celebrar Misa una vez por mes. Quién sabe qué habrá habido detrás. Menos pregunta Dios y perdona.

Fachada de la iglesia Nuestra Señora del Carmen.

Pues bien. Cuando se llega a Nuestra Señora del Carmen, en la cartelera puede leerse:

 "Horarios de Misa
Sábados (...) 
Domingos 8:30, 9:30 (rito latino),
(...)"

Ya un primer panorama, tras observar que dice "Rito latino", da mala espina. Porque... ¿las demás Misas no son celebradas en "rito latino"? Para quien no comprende la crítica, explico: no existe un rito latino. Existen un conjunto de ritos latinos, por su origen occidental, de la Iglesia latina. Así que el rito romano, el ambrosiano, el dominicano, el cartujo, etc., son todos latinos. El que se celebra aquí comúnmente es el rito romano, desde luego. La Secretaría de la parroquia debería conocer la diferencia de forma, y no de rito. que efectivamente existe según la disposición de Benedicto XVI. La forma "ordinaria" celebrada de acuerdo al llamado "Novus Ordo Missae" (1969), mientras que la "extraordinaria", la llamada "Misa tridentina", es celebrada con el Ordo Missae de 1962.

Claramente, tras un breve análisis y teniendo en cuenta el contexto en que se estableció la celebración de esta Misa (con la mayoría del clero y del mismo ex-Cardenal Primado en contra), era bastante plausible que la Misa fuera a celebrarse en un rincón oscuro de la iglesia -la que por cierto es una obra de arte, más allá de los "retoques" y "reacondicionamientos" post-conciliares. Pero me dije que, en el fondo, no debía pecar contra la caridad y que debía tener esperanzas, como todo buen cristiano.
Por supuesto que, por mi buena fe y apelando a la caridad fraternal, terminé pecando de ingenuo.

La Santa Misa fue celebrada en uno de los altares laterales; precisamente el del Sagrado Corazón, a cuyos pies insertaron un Sagrario de mármol rosadito; se trata del altar de la nave izquierda, para los menos entendidos. El señor Sacristán, un hombre mayor, de aparente buena fe, fue quien colocó las dos velitas, el Misal sobre su gigantezco atril-que durante toda la Misa se mantuvo en el mismo lugar por falta de acólito, del lado del Evangelio- y las vinajeras; todo dispuesto en un espacio sumamente reducido.

La Misa fue entre rezada y levemente cantada. El Reverendo Padre -cuyo nombre no conocía entonces, y tampoco conozco ahora- entró súbitamente por el costado, cáliz en mano (cubierto prudentemente con su paño) y lo depositó como pudo entre el gigantezco atril y las vinajeras, que como dije, estaban dispuestas también encima del altar (una práctica pre-conciliar que juzgo bastante inapropiada).
Los fieles, un grupo de unas cinco personas a las que luego se le sumaron tres más tras que hirviera el agua de los ravioles, nos  sentábamos en los cuatro bancos dispuestos uno detrás del otro detrás de un órgano pequeño cubierto con un paño. El mismo parecía hacer las veces de divisor de aguas entre "presbiterio" y feligresía, algo que es considerado pecado grave de acuerdo a los cánones actuales de arquitectura sacra berreta. A su lado se había colocado una suerte de ambóno desde donde el celebrante leyó una primera lectura  veterotestamentaria (?), un Salmo responsorial (? - el Gradual, bien guardadito), la Epístola y el Evangelio, todo ello interpretado teatralmente -es la descripción exacta- con un timbre y tono de voz y una modulación exagerada, más parecido a la de un comentarista de fútbol que a la un Proclamador de la Palabra del Señor. Quizás lea siempre así, quizás tenga problemas fonoaudiológicos, quién sabe; tal vez no debamos culparlo por eso también.

Obviamente durante la homilía no dirigió su mirada en ningún momento a la feligresía -excepto al señor de primera fila que parecía reidor a sueldo-, todo para evitar seguramente alguna mirada de espanto. Pero sí dejó se dio el lujo de hacer una serie de comentarios sobre la ortodoxia, la Misa en latín y otras cuestiones relacionadas, que a ojo de buen cubero eran ataques directos (y no exagero) a los tradis, a quienes buscan en la Misa tradicional la Tradición de la Iglesia, la solemnidad del Santo Sacrificio y el recogimiento de la oración. Más de un fiel manifestó mal disimuladas muestras de desagrado y rechazo ante sus dichos.

Aparte de ello, hasta el pordiosero de la entrada podría haber notado una creciente vaguedad en los movimientos y las palabras del Padre a medida que avanzaba la Misa. Claro que un fiel, que no mira desde la puerta, se da cuenta de que el señor Padre no tiene ni la más mínima gana de hacer lo que hace; y si lo hace es por pedido del Señor Arzobispo, quien para variar tampoco tiene la más mínima gana de hacer que el Señor Cura haga lo que debe hacer.
Personalmente opino que si el cura hubiese celebrado la Misa con un fusil apuntándole en la nuca, lo hubiera hecho con más energía, concentración y solemnidad que en las condiciones en que las que celebra comúnmente (o al menos en las condiciones en que celebró hoy).

Archivo:Rifle Springfield M1903.jpg

Personalmente opino que más allá de la visión que tenga un sacerdote acerca de la liturgia pre-conciliar, acerca del latín, de los grupos tradicionalistas, etc.,  la Misa es la Misa. Celebrar la Misa de "mala manera" no es bueno para nadie. Menos para el sacerdote. Es algo que todo sacerdote debe plantearse más allá de sus gustos, ideologías, etc.

Pues bien. La Misa, para quienes deseen asistir a ella, es anunciada a eso de las 09:30 hs. de los domingos, por unas campanadas que parecen haber sido grabadas en un show de cencerros. El Reverendo Padre se toma su tiempo, mientras que los fieles disimulan la falta de puntualidad ora ojeando su misal, ora rezando un misterio del Rosario.

Tirados en forma irregular sobre los cuatro bancos dispuestos para los sectarios marginales que se aventuran a asistir a la ensalada litúrgica -pero Misa al fin, ¡eh!- del Padre Desconocido, se encuentran unos cuatro folletos fotocopiados que llevan el nombre de "Ordinario" en el encabezado, aunque solamente contienen las oraciones al pie del Altar, el Gloria y el Credo. Deben ser las partes más importantes de la Misa, porque ahí nomás se termina el folleto. No hay nada más. Los folletos del "Propio" no aparecen por ningún lado... Tal vez los donaron al Garrahan.


Valga aclarar que la Misa dura poco más que 45 minutos, teniendo en cuenta que la Homilía abarca entre unos 20-25 minutos de aquellos y que incluyen los ya referidos comentarios. Llévense el Misal, el Rosario, alguna novena para aprovechar el tiempo antes de la Misa, y algún texto de meditación para la homilía.

Al final de la Misa los más sectarios y fanáticos permanecen arrodillados unos minutos, mientras que alguno que otro pasea o desvaría (según la moderna visión cato-progre) frente a las imágenes de los Santos. El cura probablemente no aparecerá a a saludar después de la Misa. Tras entonar la Salve (sí, en gregoriano) y hacer una serie de "anuncios parroquiales", a los cuales no anunció en latín porque no sabía cómo hacerlo (según sus propias e irónicas palabras), se escabulló presurosamente en la Sacristía. No se lo vio más. Que no salga a saludar a los fieles, como se acostumbra hacer en la mayoría de las iglesias se deberá probablemente a que quiere evitar que le pregunten por qué trastoca la Misa a gusto personal, por qué despidió sin explicaciones al Sacerdote que acolitaba en la Misa (y que le señaló también de una forma sumamente caritativa sus falencias litúrgicas en reiteradas oportunidades), por qué continúa cayendo (o tirándose) en los mismos errores, etc. Desde luego, probablemente no tenga nada que responder. Al menos nada decente bueno.

En fin, esta descripción -casi prontuario- no es más que una crónica ajustada a los hechos. Muchos dirán que mi juicio es frío y bajamente apasionado. Nada de eso. Es simplemente un relato de lo que es realmente la celebración de la Misa. Quienes hayan asistido alguna vez no me dejarán mentir.

4 comentarios:

  1. Desgraciadamente todo esto es cierto. Realmente es incomprensible como en una ciudad como Buenos Aires, no pueda haber una sola iglesia, donde se celebre la Misa de siempre como está mandado.

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  2. PIRULO
    En la Capilla de Venezuela 1318 (FSSPX)tampoco se respetan las rúbricas sobre las Fiestas, NI SIQUIERA CON LA MÚSICA :Organo pleno sonando continuamente POR TODOS LOS PARLANTES DE LA CAPILLA y con música profana sin respetar el Motu Proprio de San PioX sobre la música en la Liturgia.Se aggiornó dopo el fallecimiento de Mons.Lefebvre. Esa Liturgia "tradicional" ESTÁ IRRECONOCIBLE. Y la Misa de 11 es lisa y llanamente UN CONCIERTO a todo coro y organo ESTRIDENTE, eliminando por completo el SILENCIO.Ya parece MISA PARA EL HOMBRE, no diferenciandose casi de lo que se acostumbra en cualquier plarroquia. Claro, pero ¿bien sonante?.

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  3. Creo que ya no se celebran mas las misas tridentinas en Nuestra Señora del Carmen . Ayer estuve allí y no vi ninguna nota que aclarara ni misa 9:30 hs , ni rito latino. Saben donde se celebra?

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    1. Creo que hace muchos meses que no se celebra. Yo no fui más. Quedaba la de la cripta de San Miguel Arcángel, pero dudo que se siga celebrando. Si puedo, le averiguo.

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