8 de febrero de 2011

Misa Tradicional en Argentina


Misa Tradicional en la Castrense: ¿La Caja de Pandora?


El breve comentario de Panorama sobre la misa del 13 de junio en la Catedral castrense Stella Maris ha tenido un número de lecturas sin precedentes en nuestra página. Esto es un índice de la importancia del tema para el público católico. Y asimismo de la magnitud de esta polémica, que puede terminar en una buena disputa o en una mala discordia. 

Aunque acosados por mails y mensajes con tono de declaración de guerra en nuestros foros, sin embargo, P.C. Digital no cedió a la tentación de adelantar su edición semanal. Se renueva el jueves. Se renovó el jueves.

Pero insistentes (y anónimos) corresponsales nos acusaban de censurar el tema mientras escribían sus "censuras" contra nuestra presunta censura en nuestra propia página, que jamás censuró sus "censuras".

Esto es anecdótico. El jueves correspondiente renovamos la edición y publicamos en calidad de editorial una nota sobre el hecho más trascendente en materia litúrgica que ha ocurrido en Hispanoamérica en los últimos 40 años en el ámbito episcopal: el regreso, con todos los honores, de la Misa Tridentina a una catedral, celebrada por su propio obispo titular, S.E.R. Mons. Antonio Baseotto. Un regreso que se perfila no ocasional, según las últimas novedades, sino quizás permanente.

Monseñor Antonio Baseotto luego de celebrar la Santa Misa.

La polémica previa y la posterior

Una serie de comunicados, avisos, y hasta un "mail trucho" en sorna azuzaron pasiones y dieron pie al deporte preferido de los católicos tradicionales: pelearse entre sí.

Nuestra nota editorial buscó guardar una cierta mesurada distancia de esta polémica hacia la que algunos nos querían empujar, movidos por un entusiasmo que puede ser -sin duda en la mayor parte de los casos- sincero, pero imprudente y a veces moralmente desordenado.

También están quienes se han sentido agraviados por esta Misa. Tampoco dudamos de su sinceridad, pero, como en el caso anterior, sí de los fundamentos de este presunto agravio y desapasionamiento de sus actitudes.

Explicar lo que parece inexplicable

Menuda tarea vamos a acometer. Explicar a quienes no frecuentan los ámbitos tradicionalistas ni conocen la historia de este movimiento el sentido de una disputa entre quienes reclaman el regreso a la Misa Tradicional simplemente (tradicionalismo "duro") y quienes la piden bajo el amparo del "indulto" (tradicionalismo "legal"). Las diferencias que separan estas don visiones son históricas, doctrinales y prudenciales.

- Históricas: es el propio tradicionalismo "duro" que abrió el camino para la sucesiva concesión de permisos, indultos e incluso para la creación de la Comisión Ecclesia Dei. Claro que sin buscarlo. Fue consecuencia de sus reclamos. Ellos pidieron el 100%, Roma les fue dando el 20, el 50, el ... no me atrevo a cuantificar el estado de la cuestión hoy. Muchos funcionarios del Vaticano han ido soltando a regañadientes cada una de estas concesiones y luego hacían (y hacen todavía) lo posible para volverlas nulas en la práctica. El recurso más efectivo para este propósito ha sido sujetar todo a la graciosa permisión de los obispos ordinarios, que, aun los dispuestos a concederlas, están fuertemente presionados por las Asambleas Episcopales y sus camarillas directivas. De ahí que lograr un "indulto", sobre todo en países hispanoamericanos, es casi un milagro. La novedad de los últimos años es que el Card. Castrillón Hoyos -por mandato del Santo Padre- trabaja "efectivamente", "quiere" que se dé libertad a la Misa Tradicional y plenos derechos a los tradicionalistas. (No puede decirse lo mismo de su segundo, Mons. Perl). Pero fundamenta este derecho en una cuestión de "sensibilidad", fundamento que aíra profundamente al tradicionalismo duro, porque limita la cuestión a los "gustos" particulares de cada uno, sin ir al fondo del tema. ¿Cuánta libertad goza el Cardenal para ir más lejos en su fundamentación? ¿Cree realmente que esta es la razón de fondo o está argumentando ad hominem? No es fácil saberlo.

- Doctrinales: el tradicionalismo "duro" considera que el indulto es una trampa porque "concede" la Misa Tradicional a condición del silenciar toda crítica a la Misa Nueva y al Concilio que la originó. Es un hecho innegable que mucha gente no pasa del nivel estético y se limita a tener la misa que le gusta, desentendiéndose del problema de fondo, que es mucho más profundo, a saber: una nueva teología subyace en la nueva liturgia. ¿Es esta teología enteramente conforme al dogma católico? Desde los Cardenales Bacci y Ottaviani, el Card. Stickler, Michael Davies y los diversos estudios de la FSSPX esto se viene discutiendo a fondo. Un problemita adicional: Mons. Baseotto no pidió indulto, puesto que él es quien debe concederlo y, naturalmente, no puede autoindultarse. Técnicamente no hay en este caso "indulto". "No habrá indulto, pero si "espíritu de indulto", puede argumentar un tradicionalista duro. Tema difícil de discernir. Por cierto que a nadie se le impuso restricciones a sus posturas públicas sobre la Misa Nueva o el Concilio, por cuanto sabemos al día de hoy.

- Prudenciales: Sería injusto negar que muchos tradicionalistas legales, posiblemente la mayoría, comprenden perfectamente el problema teológico de fondo, pero han elegido un camino prudencial distinto, a saber, una progresiva recuperación del terreno, sin confrontar abiertamente con las autoridades romanas. Los tradicionalistas duros pusieron su "non possumus" como un ancla inamovible hace ya 16 años, el 30 de junio de 1988. Los legales dicen que esto excedió el derecho de resistencia. Los duros alegan que es "estado de necesidad". El Card. Castrillón acaba de admitir la licitud del "estado de necesidad" para transgredir la ley canónica en ciertos casos, pero dice que no hay tal estado ahora... Cabría, además, preguntarse los siguiente: sin las confrontaciones directas de los tradicionalistas duros, los legales ¿hubiesen llegado a tener el espacio de maniobra que hoy tienen, sus indultos, la Comisión Ecclesia Dei? Como se ve, lo histórico, lo doctrinal, y lo prudencial se mezclan en esta complicada cuestión y el ovillo no es fácil de desenredar.

Esta es una escueta síntesis de las turbulencias que ha causado la iniciativa de Mons. Baseotto, más entre conservadores y tradicionalistas que entre progresistas.

En nuestra modesta opinión y como revista que ostenta algunos derechos adquiridos en la lucha por la libertad de la Misa Tradicional, la disputa entre tradicionalistas legales y tradicionalistas duros puede dar pie a un rico esclarecimiento sobre muchísimos temas esenciales para la restauración de la Iglesia. Siempre y cuando no se convierta en un tormenta descontrolada que termine hundiendo la nave con el tesoro que todos queremos preservar, la Misa. El espíritu sereno, el abstenerse de hacer de las disputas cuestiones personales, cierta generosidad intelectual para explicar a los que ponen más pasión que cerebro, la caridad católica como marco... En este clima todo será para bien. Si no vamos por este camino ¡que Dios nos guarde!

Un conspicuo representante del clero progresista, que ostenta la jerarquia episcopal y un cargo importantísimo, ha dicho que el obispo castrense con su Misa Tradicional "ha abierto la caja de Pandora". Estamos de acuerdo. Pero esta "caja de Pandora" (es decir, de todos los dones) resulta contraria a la mitológica: de ella saldrán gracias para toda la Iglesia, incluso para él mismo. Y curiosamente, no la última sino la primera de todas en salir ha sido la esperanza... No la matemos.

2 comentarios:

  1. CARDENALES.OBISPOS,SACERDOTES QUE ESTAN ABIERTAMENTE EN CONTRA DE LA SANTA MISA TRADICIONAL, Y QUE PONENE PALOS EN LA RUEDA PARA QUE EL M.P.S.P. DEL PAPA, NO SEA CONOCIDO POR LOSFIELES S O N O B I S P O S Y C A R DE N A L E S C I S M A T I C O S,,,,ESTAN DESOBEDECIENDO EL DOGMA DE LA OBEDINCIA AL PAPA, SINO QUE TAMBIEN SE LE OPONEN EN ACTO DE REBELDIA CON LO CUAL ACENTUA SU POSICION C I S M A T I C A

    ESTOS TALES N O D E B E N S E R S E G U I D O S POR SUS FELIGRESES

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  2. Con ese criterio la "desobediencia aparente" de Mons. Lefebvre también sería un pleno acto de cisma. Está claro que hay gran parte del clero católico que pone palos en la rueda para la aplicación del Motu Proprio, pero ello no significa que no reconozcan la autoridad misma de "Summorum Pontificum" y menos la autoridad de la que procede, es decir la pontificia. Saludos.

    PD: la próxima vez utilice minúsuclas y signos de puntuación, así le lectura se hace más ágil.

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